México 1968: Cuatro medallas de plata

Tal como se esperaba, atletismo y boxeo fueron los de mayor destaque al aportar dos medallas de plata per cápita cubanas…

Por Elio Menéndez García

Ciudad de México situada a 2240 mts. sobre el nivel del mar fue la primera sede latinoamericana de los Juegos Olímpicos de la Era Moderna y a ella acudieron los cubanos con una delegación de 138 atletas, 16 de ellos mujeres, los que batallaron en 13 deportes: Atletismo 21, Baloncesto 12, Boxeo 11, Ciclismo 6, Clavados 2, Esgrima 13, Gimnástica 14, Pesas 5, Lucha Libre 4, Natación 16, Polo Acuático 11, Remos 13, Tenis de Campo 2 (exhibición)  y Tiro 8.

Tal como se esperaba, atletismo y boxeo fueron los de mayor destaque al aportar dos medallas de plata per cápita en las piernas de los relevos 4×100 mts. masculino y femenino y en los puños de Enrique Regüeiferos y Rolando Garbey respectivamente. No hubo más.

En el relevo de los hombres el record mundial hasta entonces vigente era de 38,8 segundos y los cubanos lo bajaron en semifinales a 38,3 marca que a su vez mejorara Estados Unidos a 38,2 en la final para ganar el oro.  La cuarteta de Cuba estuvo integrada por Hermes Ramírez, Pablo Montes, Juan Morales y Enrique Figuerola, quien corrió el tramo final.

Algo parecido ocurrió con las muchachas, quienes con registro de 43,3 segundos en la final rompieron el record establecido poco antes en las eliminatorias (43,6) por las corredoras soviéticas.

No obstante el magnífico crono realizado en la final las cubanas tuvieron que conformarse con las medallas de plata pues el  oro fue para las estadounidenses  que lideradas por la fenomenal Wilma Tyus marcaron 42,8 segundos. La posta cubana estuvo integrada por Marlene Elejalde, Fulgencia Romay, Violeta Quesada y Miguelina Cobián.

Cuba presentó equipo completo de boxeo (11 hombres) en el México lindo y querido y solo dos de ellos tuvieron acceso al medallero: el ligero welter Enrique Regüeiferos y el ligero mediano Rolando Garbey, a los cuales tocó enfrentar adversarios de mucha mayor experiencia entre las doce cuerdas. Enrique había alcanzado cuatro victorias, dos de ellas antes del tiempo reglamentario, pero una injusta decisión judicial de 2-3 frente al polaco Jerzey Kulej, titular cuatro años atrás en Tokyo,  le privó del oro.

La historia de Garbey fue otra: El soviético Boris Lagutin  monarca en Tokyo-64 y participante en Roma-60,  designado el púgil más técnico en México,  lo envolvió en la maraña de su boxeo heterodoxo para llevarse inobjetablemente 5-0 la medalla más codiciada.

LA ALTURA…

Lo novedoso de competir a 2,240 mts. sobre el nivel del mar motivó el desacuerdo de muchas delegaciones que alegaban los inconvenientes de contender a tan elevada altura en particular para las pruebas de largo aliento. El Comité Organizador de los Juegos consciente de la campaña hostil que se desataría tomó tempranas medidas, entre ellas la de convocar a dos eventos por invitación en los años que precedieron la olimpiada, certámenes a los que Cuba asistió en apoyo a México y para familiarizar a sus atletas con la sede al tiempo que topaban con la flor y nata del deporte mundial.

No obstante la hostil campaña desatada contra los Juegos participaron en ellos 113 países con 6626 atletas, de los cuales  181 fueron mujeres.

HECHOS RELEVANTES

La carrera de los 200 mts. lisos fue ganada por el estadounidense Tommy Smith con su compañero John Carlos en el tercer lugar. Una vez en el podio de premiaciones y al momento de oírse las notas del himno nacional de EEUU ambos bajaron la cabeza y saludaron con el puño izquierdo en alto envuelto en un guante negro, como señal de solidaridad con la lucha del denominado movimiento Black Power que en los Estados Unidos luchaba contra la  discriminación racial; ambos fueron suspendidos por el Comité Olímpico Internacional y expulsados de la delegación yanqui.

En la cita mexicana se dio a conocer por vez primera una nueva técnica en el salto de altura utilizada por Richard Fosbury (EEUU): Un salto de espaldas con giro del cuerpo en su último paso, cruzando primero la cabeza, luego el cuerpo y finalmente las piernas; todo ello de espaldas al listón. Este nuevo estilo revolucionó el salto de altura conocido a partir de entonces  como el salto Fosbury.

Otro hecho relevante lo constituyó el salto de longitud alcanzado por Bob Beamon de Estados Unidos quien clavó los pinchos a la distancia de 8,90 mts. en su primer intento. Para apreciar la magnitud de este brinco debe destacarse que el segundo lugar, ocupado por el alemán Klaus Beer no rebasó los 8,19 mts.

Las dos Alemania, la República Federal y la República Democrática, compitieron por primera vez con sus equipos separados cada una y con su himno y bandera propios. La RDA obtuvo mejores resultados con 9 de oro, 9 de plata y 7 de bronce por 5-10-10 de la RFA.

En el medallero final los estadounidenses sumaron 45 de oro, 28 de plata y 34 de bronce por 29-22-30 la URSS.  El tercer lugar fue para la República Democrática Alemana.

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