Lo que ocurrió en una final soñada…
Por RAFAEL PÉREZ VALDÉS
Si hubieran sido designados con los dedos, sin eliminatorias, los judocas que disputarÃan la final de la división de los 81 kilogramos habrÃan sido esos dos. Es que estaban reunidos en ellos todos los ingredientes para uno de los momentos espectaculares en los Juegos OlÃmpicos de Londres.
Era la reedición del último duelo en los de Beijing 2008: el alemán Ole Bischof (oro entonces) y el surcoreano Kim Jae-Bum (plata). HabÃa más. Era el combate entre el campeón olÃmpico y el monarca de los dos últimos mundiales. SÃ, estaban reunidos todos los ingredientes…
Pero esta vez fue la hora del de los ojos rasgados, que planteó un jeroglÃfico en coreano, imposible de descifrar, todo lo cual lo llevó a marcar un primer yuko (faltando 4:15 minutos, apenas empezados los cinco minutos de pelea) y otro después (3:06).
Las preseas de bronce correspondieron al ruso Ivan Nifontov y el estadounidense Travis Stevens.
Una excelente técnica de cadera, a los 3:29, válida para un waza-ari, le permitió a la eslovena Urska Zolnir, bronce en los Juegos OlÃmpicos de Atenas 2004, llegar finalmente a la felicidad total en la categorÃa de los 63 kilogramos, al vencer a la china Xu Lili, ganadora de varias Copas del Mundo.
La asiática, a quien le aplicaron un shido por pasividad, realmente debió forzar un poco más su combate, pero quizás se lo impidió la fuerza fÃsica de la recién coronada monarca de las justas bajo los cinco aros.
Y los metales de bronce correspondieron a la francesa Gevrise Emane y para japonesa Yoshie Ueno.
En este peso compitió la cubana Yaritza Abel, bronce en el Campeonato Mundial de ParÃs 2011, pero cayó derrotada en su primera presentación, en la cual tuvo la mala suerte de tener que enfrentarse precisamente a Emane, nacida en Camerún, monarca en la Ciudad Luz.




July 31, 2012 
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