domingo, 29 de enero de 2023

No al sistema

Aún con sus limitaciones, los Indignados dentro y fuera de los Estados Unidos son extremadamente incómodos para los poderosos

Néstor Pedro Nuñez Dorta en Exclusivo 15/12/2011
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Cierto que cuando se habla del movimiento de los Indignados, aparecido en las naciones capitalistas desarrolladas a tenor con la crisis económica y social que les afecta desde 2008, y que parece perpetuarse, aparentemente no se puede aludir todavía a una fuerza de tal magnitud como para remover a fondo los cimientos capitalistas.

No obstante, su inquieto cuestionamiento del orden explotador y exclusivista tiene un elevado valor concientizador y movilizativo, que demuestra que los eufemísticos cánones de "sociedad de clase media" y "estado de bienestar general", tan publicitados por los grandes medios occidentales de información, han pasado a ser puro papel mojado para muchísima gente.

Y como de todo levantón de temperatura puede surgir el incendio, no podía ser otra la brutal respuesta que los sectores oficiales en los Estados Unidos y Europa le están dando a estas movilizaciones, a la altura de las cruzadas represivas que acompañaron el nacimiento del capitalismo en la Inglaterra de la Revolución Industrial, y que implantaron ese orden en otros patios convertidos hoy en "civilizadas sociedades" que se auto venden como exponentes de democracia, libertad y oportunidades miles.

De manera entonces que semejante reacción extrema no es por gusto. Los poderosos saben que los "encantamientos" con los que tantas veces domesticaron y paralizaron acciones internas de rebeldía han perdido su influencia, sobre todo porque la gente, cercada por la crisis, está sintiendo masivamente sobre sus espaldas los rigores de un medio netamente injusto e inequitativo.

Quien en medio del los cánticos de progreso, oportunidades y vida holgada perdió el hogar, quedó sin trabajo, y enfrenta recortes masivos en educación y salud, se ha convertido hoy otro de los "enemigos" a batir por los que todavía agitan la cuchara por el mango.

Y, desde luego, contra esa masa creciente nadie podrá esgrimir artilugios como "agentes enemigos", "elementos terroristas" o "antipatriotas", tan de moda en situaciones extremas como las derivadas de los atentados del 11 de septiembre de 2001, cuyo origen, dicho sea de paso, es cada vez más controvertido en la misma medida en que se investiga sobre sus antecedentes y los giros políticos de orden imperial-agresivo que le rodearon.

De manera que las golpizas, detenciones, desalojos y vejámenes contra los Indignados dentro y fuera de los Estados Unidos, son pura y neta violación de los derechos humanos y ciudadanos, si vamos a hacer caso de los propios preceptos de libertad de expresión y valía de las prerrogativas civiles y constitucionales de los que tanto se precian las clases dominantes de occidente, cuya brutal actuación -hablemos en propiedad-clasifica incluso para merecer con creces sanciones económicas y represalias militares al estilo de las aplicadas contra Libia, Siria o Irán.


Néstor Pedro Nuñez Dorta

Periodista

Se han publicado 1 comentarios


roberto dante
 9/1/12 10:10

roberto dante Lanús, Argentina, 09/01/2012 El texto de Nestor Nuñez Dorta propone diferentes ámbitos de lectura. Una de ellas es lo referido a los medio de comunicación. Parto de un polemico aforismo de F. Nietzsche: "NO HAY HECHOS. HAY INTERPRETACIONES", Contra la desinformación con la que nos bombardean los grandes medios oligopólicos de comunicación que reproducen una única lectura "sobre la realidad", es un accionar revolucionario la creación de múltiples medios alternativos y sostener los ya existentes. A la palabra imperial hay que asfixiarla con infinitas palabras. En el equilibrio y en la convivencia de la multiplicidad cultural de los pueblos, encontraremos la herramienta para derrotar a la propaganda de los fundamentalismos económicos y religiosos. Pues, La Verdad, es sólo una lucha por imponer interpretaciones. Compartamos las nuestras para desarrollarnos críticamente y poder develar los sentidos que ocultan ciertas palabras manipuladas por el enemigo.

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