//

viernes, 5 de junio de 2026

Mercado de la Tierra: raíces que florecen en Centro Habana

En el Centro Loyola Reina se comparten sabores y sueños sobre educación nutricional...

Maya Ivonne Quiroga Paneque en Exclusivo 04/06/2026
0 comentarios
En el Centro Loyola Reina
En el Centro Loyola Reina se comparten sabores y sueños sobre educación nutricional (Maya Ivonne Quiroga Paneque / Cubahora)

El Centro Loyola Reina, en la calle Estrella No. 468 entre Belascoaín y Gervasio, en el capitalino municipio de Centro Habana, se transforma regularmente en un corazón que palpita en torno al Mercado de la Tierra, actividad habitual de la Red Agroecológica Siembra y Comparte. No es solo un mercado: es un milagro cotidiano donde la yuca, el plátano, el arroz y el coco se convierten en harinas que sanan; donde las frutas deshidratadas guardan el suelo de la finca; donde cada producto cuenta una historia de resistencia, colaboración y amor por la tierra.

 

El aire huele a cocina en vivo, a recetas que se preparan con productos naturales y de temporada. Las personas llegan con la disposición de conectar. Este encuentro está pensado para quienes creen en la sostenibilidad, la colaboración, el aprendizaje colectivo y el consumo consciente. Y la promesa se cumple una y otra vez.

En el Centro Loyola Reina
(Maya Ivonne Quiroga Paneque / Cubahora)

La actividad cuenta con el apoyo de la comunidad local y diversos emprendimientos agroecológicos de la provincia La Habana. Adultos mayores y estudiantes de la localidad ya la esperan con entusiasmo, convirtiéndola en un momento ineludible del calendario comunitario.

Bacoreto: harinas que rompen paradigmas

 

En el puesto de Bacoreto, el proyecto de desarrollo local con sede en Guanabacoa, Yamira Muñoz, hermana de Gabriel, su director fundador, recibe a los visitantes con una sonrisa que refleja orgullo. "Cubrimos una necesidad específica como el suministro de harinas sin gluten, sustitutas de la de trigo. Nuestra producción beneficia a una veintena de personas celíacas, diabéticas e hipertensas".

En el Centro Loyola Reina
(Maya Ivonne Quiroga Paneque / Cubahora)

Muñoz explica cómo nació Bacoreto en agosto de 2022 en las fincas Algarrobo 3, Dos Hermanos y Ananda, en los predios de la finca familiar de 800 metros cuadrados. "Partimos de una necesidad: conservar la comida durante más tiempo. Pensamos en la deshidratación de alimentos de la finca para autoconsumo, hasta que llegamos a la producción de harinas. Enviamos excedentes a amistades que son chefs quienes nos estimularon a seguir produciendo por su calidad, textura y sabor. Así nació la idea del negocio", cuenta la emprendedora.

 

En las fincas se procesan todas las harinas y los demás productos: galletitas, magdalenas, brownies, dulces, gaceñina de arroz, panes, panetelas, una parte de los cuales comercializamos. También aprovechamos al máximo los subproductos de las cosechas: obtenemos leche de coco, así como vinagre con las cáscaras".

En el Centro Loyola Reina
(Maya Ivonne Quiroga Paneque / Cubahora)

Bacoreto hoy brinda empleo a ocho personas, cinco de ellas mujeres, entre las que se cuenta Betsi Claudia (hija de Yamira). Se cumple así con el empoderamiento femenino que promueve el proyecto. A excepción de la molienda, todos los procesos de elaboración son artesanales. El secado de frutas y tubérculos utiliza únicamente energía solar o temperatura ambiente.

 

Dokita: salud que se transforma en emprendimiento

 

Al otro lado del mercado, Ariané Cañas Limonta y su madre, la Dra. María Emilia Limonta Cruzatamédica general integral, médico de la familia con diploma de nutriciónreciben a los visitantes con la misma calidez que caracteriza a quienes promueven "salud, alimentación inclusiva y el consumo de alimentos locales" desde su emprendimiento Dokita.

 

"Radicamos en Alamar porque vivo allí, pero trabajamos con proyectos de distintos municipios", explica Ariané con mucha pasión.

 

Su trayectoria es inspiradora: "Estudié medicina y después me he dedicado al emprendimiento. Hemos aprovechado todos esos conocimientos en mi proyecto que busca la promoción de estilos de vida saludables desde la comida y la cocina", aclara.

 

Comenzaron haciendo productos sin gluten, hasta que llegó el punto crítico en que tuvieron que parar de producir. "Entonces decidimos aliarnos con otros proyectos que no podían venir a ferias como esta porque radican bastante lejos, y les era más complicado trasladarse hasta acá. Y nosotras les damos promoción a sus productos".

 

Ahora desde Dokita también elaboran "confitura de pepinillos y tortitas de maní que tienen mucha aceptación, sobre todo cuando las comercializamos en un lugar donde las personas entienden y realmente tienen conciencia del valor de los productos que estamos vendiendo".

 

Trabajan con proyectos como Beliña (proyecto de desarrollo local de Guanabacoa), TesOro, y La reja de la Agroecología, de Alamar. "Así que además de enseñar a las personas a comer mejor, pues entonces le damos opciones y fomentamos el consumo de estos productos locales".

En el Centro Loyola Reina
(Maya Ivonne Quiroga Paneque / Cubahora)

El mercado: un encuentro humano

 

Lo que sucede en este Mercado de la Tierra es más que la exhibición de productos. Es una expo-feria donde cada alimento lleva consigo la historia de quien lo cultivó.

 

Como parte de la feria se elaboraron en vivo recetas a partir de productos naturales y de temporada. Los asistentes pudieron degustar el banacoco, una delicia elaborada a partir de leche de coco, bananina o harina de plátano, canela, endulzado con azúcar o miel, así como otras bebidas que refrescaron y nutrieron a la vez que demostraron el potencial gastronómico de los ingredientes locales.

En el Centro Loyola Reina
(Maya Ivonne Quiroga Paneque / Cubahora)

En la estación de reciclaje se enseñó que construir un planeta más sostenible comienza con pequeñas acciones. En tanto, la exposición fotográfica mostró imágenes que conectan con la tierra, las personas y las historias detrás de cada proyecto. El mural de saberes compartidos se convirtió en espacio para dejar consejos, experiencias, ideas y aprendizajes colectivos.

 

La cata a ciegas estacional fue una experiencia sensorial para redescubrir sabores y conectar con los alimentos desde otro lugar. El Agrotesoro escondido sorprendió con dinámicas, juegos, interacciones y sorpresas. 

 

Todo lo anterior fue registrado, con sus dispositivos móviles, por los participantes en un taller relámpago de storytelling y narrativa audiovisual que impartió durante la mañana, en el propio Centro Loyola, Madelaine Rodríguez Rojo, emprendedora, facilitadora, coautora del manual EmpréndeLo: Lánzate a Soñar, a un grupo entusiasta interesado en la materia.

 

El Mercado de la Tierra no es solo una feria. Es un espacio para aprender, conectar, colaborar y celebrar formas más conscientes de crear, consumir y vivir. Como dice la promoción: "Hay eventos donde simplemente compras algo y otros donde terminas llevándote ideas, conexiones, inspiración y hasta nuevas amistades...".

En el Centro Loyola Reina
(Maya Ivonne Quiroga Paneque / Cubahora)

Esta iniciativa de la Red Agroecológica Siembra y Comparte demuestra que cuando las comunidades construyen juntas, el resultado es más nutritivo que cualquier alimento: es soberanía alimentaria con rostro humano, es economía local con corazón, es agroecología que se convierte en familia.

 

Adultos mayores de la vecindad llegan con sus sonrisas de siempre. Estudiantes de la localidad asisten con curiosidad y ganas de aprender sobre alimentación saludable. Todos se encuentran aquí, en este espacio que la comunidad ya espera con ilusión, porque saben que al salir no solo llevarán productos, sino también conexiones genuinas, aprendizajes valiosos y la certeza de que construyen juntos un futuro más sostenible.

En el Centro Loyola Reina
(Maya Ivonne Quiroga Paneque / Cubahora)


Compartir

Maya Ivonne Quiroga Paneque

Periodista, locutora, guionista y directora de radio y televisión


Deja tu comentario

Condición de protección de datos