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lunes, 4 de mayo de 2026

Por la patria todo

Hacer el bien por la patria hace parte del deber de hijo que en nosotros pervive...

Yusuam Palacios en Exclusivo 03/05/2026
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Firma por la patria
Más de seis millones 230 mil cubanos firmaron por la paz, en defensa de la soberanía nacional, contra el bloqueo y la guerra.

“(…) Patria es algo más que opresión, algo más que pedazos de terreno sin libertad y sin vida, algo más que derecho de posesión a la fuerza. Patria es comunidad de intereses, unidad de tradiciones, unidad de fines, fusión dulcísima y consoladora de amores y esperanzas”.[1]
José Martí
La patria una vez más nos convida a salir al camino a pelear por la dignidad de sus hijos. Madre coraje que no se rinde ni acepta la cobardía; deviene ejemplo de resistencia y libertad. Por ella, porque lo necesita, hemos de sacrificarnos; hasta las últimas consecuencias si fuese preciso, porque como escribiera José Martí a su amigo Manuel Mercado: “ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país y por mi deber…”; es ese el espíritu del sacrificio, y como buenos hijos de la patria tenemos el deber de servirla y nunca servirnos de ella; de defenderla ante cualquier agresión, de salvaguardar nuestros principios que son sus esencias. El alma de la patria se ha tejido de enlaces invisibles y continuos. Vivimos una Revolución – del decoro y la dignidad – en marcha indetenible; con las claves del antimperialismo como arma ideológica esencial.

Estos son tiempos de definiciones; tomar partido en medio de la Revolución de la dignidad y por el decoro del hombre, ante la guerra que se nos hace, deviene paso imprescindible de cada revolucionario, de cada patriota. Es como deber generacional que nunca muere porque representa el sentimiento que cubre nuestro actuar en medio de circunstancias tan dramáticas y difíciles. Es el amor a la Patria, desvelo continuo y excitación que provoca superar lo posible y crear desde la heroicidad que no desdeña lo cotidiano. He ahí una de las claves para asegurar una revolución como la que mantenemos viva en Cuba: hacer de lo hermoso lo cotidiano, eso es patriotismo, valor entrañable de los hijos de la Patria.

Por estos días la Patria y los cubanos volvemos a definirnos; se pone a prueba nuestra capacidad para enfrentar las dificultades y vencer los obstáculos. Una vez más padecemos de la hostilidad del imperio estadounidense, del recrudecimiento del genocida bloqueo económico, comercial y financiero, de la prepotencia imperialista. La nueva Orden Ejecutiva dictada por el presidente de los Estados Unidos el pasado 1ro de mayo, es absolutamente condenable y rechazable por la agudización de sanciones y medidas unilaterales contra Cuba y hasta terceros países. El bloqueo energético impuesto a nuestro pueblo, así como las reiteradas amenazas de intervención militar en Cuba emitidas por Donald Trump, son muestra de la enfermiza, arrogante y criminal política.

Tal proceder, absolutamente arbitrario y mezquino, ha provocado una situación tensa debido a la falta de combustible; y a su vez ese plan enemigo que intenta ahogarnos y rendirnos, es enfrentado con gallardía y espíritu revolucionario, con otro plan, el de un pueblo que no se amilana, se levanta con firmeza y apela al mejor de los antídotos: la unidad y la solidaridad; por el bien de los cubanos, por salvar la patria. Es el plan contra plan como nos enseñó Martí. Así lo vivimos el 1ro de mayo en todo el país, con desfiles y actos de reafirmación patriótica; por el bien de la patria, porque esta se defiende y si fuese necesario se muere por ella; porque como dijera Eusebio Leal la patria es donde se lucha y no donde se nace.

El gobierno de los Estados Unidos asume, como es habitual, una posición hipócrita y mezquina. Pretende que el mundo crea que su política hacia Cuba no está diseñada para dañar al pueblo cubano; entonces, ¿nos bloquean, impiden la entrada de tanqueros con combustible, provocan una situación de crisis energética, y no nos daña su política hostil? Es una total falacia de la que algunos insensibles se hacen eco.

Hacer el bien por la patria hace parte del deber de hijo que en nosotros pervive. He ahí el valor de la continuidad histórica, de la tradición de lucha que tiene el pueblo cubano, de ir por más, para el bien de todos como principio, con el trabajo creador de quienes cumplen con el culto a la dignidad plena de los seres humanos como primera ley de la República. Luego precisamos de la unidad de todos los cubanos, por supuesto de quienes no se autoexcluyen o son incorregibles portadores del odio visceral al carácter socialista de nuestra Revolución. Y es que amar a la patria nos une; por eso asumir como estandarte de lucha el principio de unir para vencer frente al divide y vencerás, es esencial. Por eso los cubanos, los que queremos a Cuba, los que día a día hacen por ella; firmamos por ese amor, por la paz y la soberanía, por nuestra libertad e independencia, por el derecho de Cuba y sus hijos a existir y decidir su destino. Por eso las más de 6 millones de firmas plasmadas desde el pasado 19 de abril como respaldo sincero a la Revolución y al Socialismo.

Pero, ¿qué es la patria?, ¿cómo la definía Martí? Para el Apóstol la patria era sagrada, por ella luchó y entregó su vida el 19 de mayo de 1895 en Dos Ríos. La definió de varias maneras, en conceptos que se han convertido en referentes esenciales para todos los cubanos. Es así como el 26 de enero de 1895 publicó en el periódico Patria, en la sección En Casa, un concepto teórico que debemos llevar muy dentro y aplicarlo en cada acto que acometamos. Dijo entonces Martí:

Patria es humanidad, es aquella porción de humanidad que vemos más de cerca, y en que nos tocó nacer;- y ni se ha de permitir que con el engaño del santo nombre se defienda a monarquías inútiles, religiones ventrudas o políticas descaradas y hambronas, ni porque a estos pecados se dé a menudo el nombre de la patria, ha de negarse el hombre a cumplir su deber de humanidad, en la porción de ella que tiene más cerca”.

Cuanta verdad en las palabras de Martí, cómo tenemos que hacer por la Patria, trabajar para ella y vivir por ella. Para él la patria no sólo era un espacio físico único, sino un espacio donde los sentimientos y el humanismo son primordiales. Y claro, hay que entender la patria como el lugar donde hemos nacido, vemos más de cerca, pero con un sentido de humanidad, con el deber de humanidad en cualquier lugar del mundo que más cerca tengamos; no fríamente, sin vida, fuera de los sentimientos. Así continúa diciendo: “Esto es luz y del sol no se sale. Patria es eso. –Quien lo olvida, vive flojo, y muere mal, sin apoyo ni estima de sí, y sin que los demás lo estimen: quien cumple, goza, y en sus años viejos siente y trasmite la fuerza de la juventud…” Es esa la patria que hoy siente orgullo de sus hijos, de cada cubano que entrega su esfuerzo solidariamente.

Se nos enciende el pecho de orgullo cuando vemos arder de pasión a Cuba, a sus jóvenes defendiéndola, como los que han salido en esta hora crucial y desafiante bajo la égida de Mella, Trejo, Villena, Guiteras, Camilo, Che, Frank y José Antonio. Retumbaron aquellos versos llenos de pasión: “…hoy sostengo con onda energía, que no deben flotar dos banderas, donde basta con una, la mía.”

Nos convocaba el destacado revolucionario Armando Hart Dávalos, a pensar el futuro de Cuba ante las nuevas circunstancias: “En este y cualquier otro escenario de lucha: mi honda es la de David”. Es la elección de toda una generación histórica que no dejó morir a Martí en el año de su centenario. Ha de ser nuestra elección también como jóvenes de este tiempo convencidos de que hay que seguir luchando contra el imperialismo.

Ser patriotas es amar nuestros símbolos. Los símbolos en los pueblos que luchan contra el colonialismo: “son fuerzas inmensas con las que cuentan, muy superiores a sus escasas fuerzas materiales, porque son capaces de promover la emoción, exaltar los valores y guiar la actuación hasta cotas de esfuerzo, incluso de abnegación, heroísmo y sacrificios, que serían imposibles sin ellas, y propician triunfos que pueden ser asombrosos. Al mismo tiempo, son el santo y seña cívico de una comunidad nacional, las canciones, las telas, los nombres, los lugares que identifican y reúnen a las hijas y los hijos de un pueblo orgulloso de su historia”. Así es nuestra bandera, símbolo nacional de las hijas e hijos de la Patria.[2] Así nos levantamos ayer, emocionados y dispuestos a darlo todo por la Revolución.

José Martí, en un llamado al combate, a juntarse las fuerzas del Partido Revolucionario Cubano; en canto patrio, por el himno de esperanza, proclamaba el saludo a “…la bandera de una revolución de energía y concordia que proclama el bien de todo el país, y no el bien exclusivo de una sola clase de él”.[3] Y había que, juntos salir adelante; para vencer al enemigo que nos quería dividir y ahogar. He ahí su alerta de tener un plan de resistencia para enfrentar el plan de ataque del enemigo. “A un plan obedece nuestro enemigo: el de enconarnos, dispersarnos, dividirnos, ahogarnos. Por eso obedecemos nosotros a otro plan: enseñarnos en toda nuestra altura, apretarnos, juntarnos, burlarlo, hacer por fin a nuestra patria libre. Plan contra plan. Sin plan de resistencia no se puede vencer un plan de ataque.”[4] Hoy es más fuerte el plan de ataque del enemigo, nos quiere destruir, mancillar la libertad que con tanta sangre derramada logramos los cubanos, la soberanía e independencia de la Patria, nuestra Revolución socialista. Tenemos que hacer cada vez más fuerte nuestro plan de resistencia, y ello pasa por la conciencia y las ideas, el patriotismo, sentir en lo más hondo nuestros símbolos, vivir la Revolución, amar nuestra bandera.

Por la patria todo, junto a Martí y los martianos de ayer, de hoy y siempre. “La patria necesita sacrificios. Es ara y no pedestal. Se la sirve, pero no se la toma para servirse de ella”. Amamos a Cuba, es nuestra patria. Es un sentimiento, un pensamiento, una acción sublime fraguada con el espíritu redentor de nuestros héroes y mártires. “Traigo en el corazón las doctrinas del Maestro…” Así expresó el más grande de los discípulos de Martí, nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz en el año de su centenario; y asaltó el Moncada y manifestó que era Martí el autor intelectual de aquel asalto al cielo de la libertad.

En Martí y en Fidel encontramos un camino, y con la adarga revolucionaria al brazo, vamos por él con la firmeza en los principios y la entereza en nuestro actuar. La patria hoy nos convoca, nos llama a ser consecuentes con nuestra historia, a reafirmar el compromiso con la Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes, a no dejar morir las ideas de Martí y de Fidel. En el Centenario del Comandante en Jefe, proclamamos que por Cuba y para Cuba viviremos, que enfrentaremos a quien nos amenaza y agrede con sus garras imperiales, que no cejaremos en esta lucha por la vida y continuaremos el camino de la idea del bien. Que no nos rendiremos jamás, que al imperialismo ni tantito así, nada, como nos enseñó el Che Guevara, que morir por la patria es vivir.

Referencias: 

[1] José Martí, La República Española ante la Revolución Cubana, en Obras Completas, Tomo 1, p.94.

[2] Fernando Martínez Heredia: “La sabrán defender todavía”, publicado en Generaciones en Diálogo, Juventud Rebelde, julio 2016.

[3] José Martí: “Adelante, juntos” 11 de junio de 1892; en Obras Completas. Cuba. Política y Revolución. Tomo 2. 1892-1893. Editorial Nacional de Cuba, La Habana, 1963; p.13

[4] Ibídem, p.15. 


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Yusuam Palacios


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