martes, 18 de junio de 2024

De musas a poetas, canciones de  mujeres (+Videos)

No habrá justicia poética,  hasta que no protagonicen estas jornadas,  con  sus versos y sus canciones…

José Ángel Téllez Villalón
en Exclusivo 07/03/2023
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Sara Curruchich cantante guatemalteca
“Le llaman bruja, la llama animal, Porque lucha contra las violencias del sistema patriarcal”, canta la guatemalteca Sara Curruchich (Tomada de Guatemala.com)

Han sido las “musas”- ¿quién lo niega?-, inspirando los más excelsos poemas, las más poéticas  canciones; pero “musas” eternizadas de una sola manera, la de los hombres: sujetas a lo bello, lo frágil  y lo íntimo, como velos tendidos sobre el sometimiento y la posesión. Mujer seductora y ornamental; como una flor, en definitiva.

Hasta que se sintieron poetas- aun minorías irrumpiendo  en antologías compiladas por hombres, etiquetadas “poetisas” -, hasta  que  re-conquistaron su voz  y sus respuestas líricas. Como  Ángela Figuera: “Flor, no: florezco. Exhalo sin mudarme”. Como antes,  Alfonsina Storni cuestionó  las normas que  marcaban lo femenino, con sus conocidos versos “Tú me quieres alba, / me quieres de espumas, / me quieres de nácar. Que sea azucena / Sobre todas, casta.” Tal como  Delmira Agustini rompió con el estereotipo de la mujer-musa, con su “Yo soy la brasa candente / de un gran clavel de pasión”.

De modo que no florecerá la justicia poética,  hasta que no protagonicen estas jornadas,  con  sus versos y sus canciones, con sus  miradas sobre ellas mismas, sobre sus cuerpos y deseos.

A la manera de Vivir Quintana, con su “Canción sin miedo”, de Zahara con “Hoy la bestia cena en casa”,  de Aterciopelados y Las Añez con “Plañidera”, de  Sara Hebe con  “Historika”,  de Julieta Venegas con “Mujeres”, de Amaral con “Salir corriendo”, de Gloria Trevi con “Ellas Soy Yo”, de YEИDRY con “Nena”, o de  Miss Bolivia con “Se Quema” y estos versos: “Ya me cansé de que te metas/ Ya me cansé de que me digas que esté quieta/ Que sea dócil, tranquila, discreta/ De que te asuste cuando mostramos las tetas”.

“Yo todo lo incendio, yo todo lo rompo/  Si un día algún fulano te apaga los ojos/ Ya nada me calla, ya todo me sobra/ Si tocan a una, respondemos todas” declara la cantautora mexicana en un tema que se ha constituido en un himno feminista en Latinoamérica. “Es una canción que ya no es mía, es una canción de todas y que me ha hermanado con muchas mujeres, sobre todo compañeras valiosísimas, tanto fuera como dentro del activismo”, indicó la cantautora, a la Agencia EFE.

La Muchacha (Colombia) y La Otra (España) se unieron en “No me toques mal” para enviar un mensaje claro: “Quiero mis piernas libres, quiero mis tetas libres, quiero que no me quieras siempre para desvestirme”. La de Manizales creó esta canción para que las mujeres se reconozcan como pares, pero sobre todo para hacerles saber a los hombres que la paridad y el consentimiento es fundamental en los cuerpos femeninos.

Las luchas por la emancipación de la mujer no pude deslindarse de otras batallas sociales.  En 2019 en el contexto de las protestas sociales en Chile contra el aumento del costo de vida, corrupción, privatización y desigualdad, se popularizó la canción y actuación “Un violador en tu camino (El violador eres tú)”, creadas por el grupo feminista Las Tesis, de Valparaíso. La letra, traducida al menos a 15 idiomas, incluido lenguaje de signos, denuncia  el abuso sexual por parte de las fuerzas estatales chilenas y la impunidad sistémica que suele acompañar estos actos violentos contra la mujer: “Y la culpa no era mía/ Ni dónde estaba/ Ni cómo vestía/ El violador eras tú”

La cantautora maya kaqchikel Sara Curruchich defiende los derechos de la mujer y de los indígenas. En su canción “La Siguanaba”, resignifica una famosa leyenda del folclore centroamericano que cuenta la historia de una mujer bella y sobrenatural que de noche atrae a los hombres a la muerte.  Curruchich la cambia para criticar la demonización de mujeres en la sociedad  y retrata a La Siguanaba como una indígena inocente que huye del abuso sexual.  “Le llaman la Siguanaba- canta, Le llaman bruja, la llama animal, Porque lucha contra las violencias del sistema patriarcal”.

La también  guatemalteca Rebeca Lane es una de las voces feministas más reconocidas en los últimos tiempos con temas como “Ni una menos” o “Libre, atrevida y loca”, en torno a las luchas femeninas y a la violencia sexual. Lanzó recientemente “Flores Rojas”, una producción musical que busca informar a niñas y adolescentes sobre la menstruación. Lane se propone socializar  nuevas narrativas sobre la sangre menstrual que incluya positivismo, amor y ternura en vez de mitos perjudiciales. La canción forma parte de un proyecto que incluye una serie de arte mural en espacios públicos con organizaciones locales. A este también se sumaron la artista mexicana Anna Guerrero, ilustradora y animadora, así como las educadoras y activistas Cecilia Pérez y Andrea Aguilar Ferro, quienes trabajaron el guion narrativo de un videoclip animado.  

Con ello, la rapera, “artivista” feminista,  socióloga y poeta demuestra, una vez más,  que el buen arte es una poderosa herramienta para cuestionar y reconstruir las estructuras sociales, para emancipar.

El 8 de marzo no debería ser un Día para  reproducir  los moldes del  patriarcado capitalista. Sino un Día para reclamar la mayoría de la  “minoría” femenina, despojada de la igualdad frente  a la otra mitad encargada de administrar los bienes simbólicos y materiales de “todos”. Un Día para denunciar la violencia simbólica que sufren las mujeres poetas y músicos, para trascender  la representación androcéntrica de las féminas  como las “otras” a sojuzgar. No es el Día de las más “bichotas”,  ni de las que más “facturan”.

Debería ser una jornada para subvertir el modelo de público/varón vs. privado/mujer; repensando cuál sería la percepción de las mujeres de esos dos espacios. Para construir una representación contraria a la dominante,  apuntalada en el falso determinismo biológico sobre la diferencia dicotómica de los sexos  y que contagia todas las otras esferas de la vida de los sujetos, implicándolas. Una jornada contra la misoginia y contra su significación  cual mero objeto de placer.

Hay que desmontar y arrebatarle  ésta celebración a  la burguesía, clase  dominante que lo ha  deformado como un día para el consumo, que ha tergiversado las significaciones primigenias, emancipadoras y revolucionarias de este Día. Como un modo interesado de neutralizar  un  movimiento femenino que pueda  socavar las  bases de sus privilegios.

Tal cual lo desenmascara  la polifacética Gata Cattana en su “Lisístrata”: “Yo no camelo perfumes de Nina Ricci / Soy más de libros de la Silvia Federici”.  Versos   que informa de su  posicionamiento político, de su   anticapitalismo y feminismo marxista, el que defendía Silvia Federici.

La poeta cita la marca Nina Ricci como ejemplo del poder que tienen estas empresas  para masificar el estereotipo de “mujer florero”,  una feminidad superficial y prototípica, “tan tentadora como la fruta prohibida”. Se contrapone a ese  prototipo  de belleza que promueven sus anuncios. Como en ese donde aparece una bella  joven que  avanza vestida de princesa hacia un montículo de manzanas para tomar el fruto del árbol que resulta ser el perfume. Gata rapea con un espíritu combativo y activista, propone una mujer de la calle y de la noche, dueña de sí misma y de sus decisiones. En contraste a  la princesa delicada que arranca una manzana del árbol en la propaganda de Nina Ricci. “Bienvenido a la visión del prisma de un mundo veta’o/ A más de la mitad de la población”, declaró en el tema antecesor de “Lisístrata”, “Tributo I” de 2014.

Tampoco es un día contra los hombres. Se pueden acompañar de poetas  que crean como Octavio que sin la libertad erótica de la mujer no puede  haber amor (un nudo “hecho de dos libertades enlazadas”), que hay que  “feminizar a la civilización”,   y las mujeres dar  a la sociedad arquetipos femeninos, para que “los hombres nos viésemos en ello”. Para el mexicano,  “al liberarse de la imagen deformante que el hombre le ha impuesto de sí misma, la mujer también liberará a los hombres.”

O con cantores fraternales como Israel Rojas, capaces de componer temas como  “Una mujer”, enarbolado por Buena Fe y Luna Manzanares. Como Raúl Torres y su “Vengo de ti”. Hermanados en una batalla de todos, cual se evidencia en el videoclip de “Una Mujer de Nuestro tiempo”. Propuestas desde Cuba, desde  una revolución dentro de la Revolución, para una batalla universal.


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José Ángel Téllez Villalón

Periodista cultural


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