miércoles, 24 de julio de 2024

Del reparto y la vulgaridad (por un debate sobre el Lucasnómetro) II

Lo trascendente es el  grado de aculturación que tiene lugar en nuestros barrios... 

José Ángel Téllez Villalón
en Exclusivo 14/09/2023
3 comentarios
Bebeshito
El reguetonero agradeció a Los Lucas por aparecer en la TV (José Ángel Téllez Villalón / Cubahora)

"Un día, viendo el televisor, mi mamá me dijo: qué lindo sería verte cantando ahí, en tu un concierto en un teatro, y yo viejita alante. Y yo no sabía cómo podría hacerle ese sueño realidad, es que veía eso muy lejos por el tipo de música que hacía y demás, pero hoy le cumplí ese sueño a mi mamá y me cumplí uno a mí también, que era verla feliz. No hay nada imposible en esta vida y el tiempo me lo ha demostrado", escribió en su cuenta de Instagram el reguetonero Bebeshito, luego de aparecer por Cubavisión en el resumen de las galas del Lucasnómetro 2023.

Su interpretación de Hacha, la sabatina noche del 26 de agosto, en un Yara abarrotado y después de la interpretación del tema Verano con Amor, de Ron Con Cola, no hubiese provocado tanto revuelo si no se hubiese trasmitido en un canal y en un horario de tanta audiencia. Si no se hubiese hecho realidad el sueño materno de ser “famoso” y como tal consumido por la Televisión, el medio por excelencia para la masificación de la chatarra o para la socialización del buen arte.

Pero se cometió el error -reconocido por Cruzata y por el canal Cubavisión- y se generó un debate necesario sobre el Lucasnómetro, la trasmisión televisiva de Hacha, la vulgaridad y la violencia simbólica contra las mujeres.

Como una “¡desfachatez total en TV!” lo calificó Diana Rosa. “Me he quedado sin palabras viendo el popular Lucasnómetro en TV. Las canciones con letras vulgares vienen caminando desde hace años, pero recuerdo que no era permitido divulgarlas en los medios”.  En un post que terminó así: “Qué horror ver que con estas barbaridades se siente identificada ahora una gran mayoría y se los ponen de plato fuerte, incluso, a los más pequeños de casa. La decadencia de la cultura y el buen gusto ya son exorbitantes. Pero más terrible es ver que los medios se presten para seguir este circo deprimente”.

En un comentario varias veces compartido en las redes y publicado en Cubadebate, la periodista Soledad Cruz criticó la difusión por nuestra Televisión de un producto como Hacha, “por muchos seguidores que tengan”. En su opinión, “la Televisión Cubana debe marcar la diferencia, no desde la apología y la parcialidad, el peor método defensivo para fomentar cultura en el sentido más amplio, sino desde la calidad expresiva de cada relato, desde las producciones nativas hasta las foráneas que decide mostrar según los géneros, porque todos los géneros son necesarios como expresión de las diversas necesidades emocionales y estéticas”.

En medio de la polémica, el trovador y poeta Fidel Díaz apuntó en su muro de Facebook: “Yo siempre he dicho que marginal era Sindo Garay, que se autoalfabetizó y escribió canciones como esa que dice: Tú eres el ángel / con quien yo sueño/ extraño idilio de los poetas/ Alma sublime/ para las almas/ que te comprenden/ fiel como yo. No quiero cuento, que en Cuba todo el mundo fue a la escuela”.

Por su parte, el también trovador Ariel Díaz compartió dos anécdotas que bien ilustran cómo se fabrican y se posicionan muchos temas del género urbano. La primera de 2020, en medio del aislamiento por la pandemia de Covid-19: se le acercó un conocido del barrio popular donde vive (Puentes Grandes) para grabar y “poner voz a un tema repartero para el que ya tiene el background”. El día pactado para la grabación, el trovador se sorprendió con que “los temas de género urbano no existen, no se componen. Un infinito banco de lo que llaman beats de uso libre pulula en internet, de donde se toma el que te guste o se ajuste a tu registro vocal y se improvisa encima. Si luego el tema pega pues se convierte en hit”. 

Tras afinarle tecnológicamente la voz con AutoTune, de corregirle algunas rimas consonantes, algo de métrica, el improvisado repartero salió agradecido y le lanzó con respeto que él sí era músico de verdad, que el trap es para luchar. Confirmo lo que de seguro imaginaba al escuchar estos temas: “No hay el menor esfuerzo artístico, ni técnico, ni musical para realizar un tema de música urbana. (…) Se trata de que cualquier individuo puede ser de la noche a la mañana catalogado de artista sin la menor preparación, estudio ni esfuerzo visible”.

La otra, sobre Las granjas de música y los modos de manipular los algoritmos de las redes sociales para pegar los hits, para hacerlos virales y cobrar las regalías. Mañas y traquimañas sobre las que hemos comentado en textos anteriores.

Desde la Federación de Mujeres Cubanas se rechazó “la violencia simbólica” de productos audiovisuales que “discriminan, hipersexualizan y denigran a las mujeres. “Vemos con preocupación que se pondere, con poca responsabilidad, el tema del sexo y el erotismo como un gancho de mercado; hecho que no hace más que justificar otro tipo de violencia, con productos carentes de valores, que son parte de una manera hegemónica de dominación de los cuerpos de las mujeres”.

“Hechos como este -declaró el Secretariado Nacional de la FMC- constituyen actos discriminatorios que atentan contra los derechos y dignidad de las mujeres, tanto en los mensajes como en la forma en que se les presenta y representa a ellas, los cuales violan preceptos constitucionales y de otras normas jurídicas, como el Programa Nacional para el Adelanto de las Mujeres y el Código de las familias, entre otras”.

No faltaron comentarios elitistas y poco empáticos. Es más fácil, residiendo en lo que fue el centro de la burguesía habanera, llamar KKton al género, expresar que se le odia y se le desprecia, o manifestar la suerte de no tener entre sus allegados o familiares consumidores de reguetón.

Es más difícil desde La Güinera o Los sitios, o desde Ataré, donde se expresó Betty Payrol:

“Detrás de Bebeshito, como parte de un fenómeno mucho más complejo de lo que se nos quiere hacer ver, está la gente que consume su música y que encuentran sentido acríticamente a través de letras. Gente en su inmensa mayoría pobre, negra, marginada y marginalizada. Pero este fenómeno, mi gente, trascendió ya los márgenes de lo que algunos consideran marginal, lograron romper la hegemonía”.

¿Qué es lo que les queda a los consumidores de Bebeshito, cuáles otras alternativas en cuanto a acceso y oportunidades de consumo y formación tienen? ¿Cuál es el trabajo en una comunidad como Ataré, en el Cerro, para que los jóvenes y los no tanto tengan o no tengan en su horizonte el reparto?, se preguntó la activista por los derechos de la mujer. 

Lo verdaderamente trascendente, más allá del Hacha y el mea culpa, es el alto grado de masificación que está teniendo lugar en nuestros barrios. En ellos vive pueblo, sí, pero también un pueblo masificado, cuyo objetivo principal es consumir, dispuesto a renunciar a su identidad de clase, que da la espalda las soluciones colectivas y al que le resbala el derrumbe de su valores fundamentales. Una masa aculturada y moldeada por las hegemónicas y transnacionales industrias culturales, esas que permitieron como un “mal necesario” y luego como sus géneros “dorados” el reguetón y el trap, con su lenguaje explícito, vulgar, pornográfico. Los mandamases que auparon y llevaron al estrellato a un Bad Bunny, un Tekashi y un Annuel.

Para los niños-masas de nuestras comunidades, los ejemplos a imitar ya no son los médicos internacionalistas o los deportistas multimedallistas, sino los que ostentan grandes cadenotas de oro y ropas de marca, los que pasan por las calles con un carro lujoso, como los de la Yuma. Tipos así como Bebeshito.


 

 


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José Ángel Téllez Villalón

Periodista cultural

Se han publicado 3 comentarios


IMR
 19/9/23 11:48

Bueno yo no vi el lucasnometro. Dónde estaba Cubavision y su dirección cuando aceptó este producto para la familia cubana. Lo mejor que lo vez en la guagua los jóvenes ahorita se olvidan de entonar nuestro Himno. Qué decepción!!!! Ya Cruzata está chocheando.

julio cesar salazar ramirez
 18/9/23 16:30

Para que se habla de tanta regulación sobre la comunicación, de una ley al respecto, cuando los medios en poder de un grupito autocensurador, se atribuye el derecho de decidir que se consume y que no, irrespetando esa propia legislación? Según la TV, y en especial en los medios oficiales de prensa viviendo en un país que es estado de derecho donde se respeta la constitución, se logro un código de las familias para poder lograr visualizar como fenómeno normal la homosexualidad y otras practicas, pero la realidad en la que se vive en Cuba esta muy alejada de tanta podredumbre legislativa, inobservancia de las leyes e irrespeto por lo cívico, lo cultural, lo ideológicamente correcto que responda a nuestro modelo social y, tantas cosas que este espacio digital no rendiría frutos si comenzáramos a debatirlo. Es como todos los espacios digitales la olla de presión donde se vierten todos nuestros pensamientos mas crudos sobre la realidad que nos consume, tal y como se debate cara a cara en nuestros hogares, centros de trabajo y la calle.

Manuel
 18/9/23 3:33

Luchar contra las corrientes musicales de los jóvenes que serán los futuros dirigentes del mundo se ve muy bonito, pero es algo imposible porque ellos no están atados a la radio o la TV, sino a las redes donde el consumo es libre y no aburrido

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