miércoles, 24 de julio de 2024

Esa adolescencia que vivimos todos

Darío tiene 16 años, cursa el onceno grado de un preuniversitario y vive con sus padres. No le gusta ver televisión, pero sí escuchar música...

Mairely Ramón Delgado
en Exclusivo 07/06/2014
13 comentarios
Darío, estudiante de pre
darío, estudiante de preuniversitario. (Mairely Ramón Delgado / Cubahora)

Darío tiene 16 años, cursa el onceno grado de un preuniversitario y vive con sus padres en Santos Suárez. No le gusta ver televisión, pero sí escuchar música. “Oigo de todo”, me asegura y cuando le insisto ¿regueattón también? Me responde: “Más o menos, no lo odio, pero tampoco me gusta demasiado. El reagueattón no es algo que atraiga”.

A este joven, como es normal a su edad, le faltan cosas por decidir: “Mis padres siempre me dicen que haga lo que yo quiera. Pero no tengo idea de qué voy a hacer cuando termine el pre, mira, a mí me gustan las letras, pero la verdad, no me gusta mucho estudiar”.

Si no te gusta estudiar… ¿tampoco te gusta leer?: “Sí, me gusta leer. Cuando era más pequeño leía aventuras, no sé, Julio Verne. Esas cosas. Me da lo mismo el tema, leo de todo. Ciencia ficción, novela, cuento, lo que sea. Aunque no tengo ni autor ni género favorito. He leído a Nabokov, por ejemplo.”

¿Qué hacen los jóvenes como tú en las noches de la Habana? “Eso depende del nivel económico que tengan. Yo tengo amigos que tienen mucho dinero, muchas posibilidades, y todos ellos van a discotecas, no salen a otro lado que no sea a discotecas. Hay otros que no tienen tanto dinero y salen por la calle a hacer cualquier cosa, a hablar, a sentarse en algún lado, a la calle G.”

“Yo voy a la calle G. Allí la gente normalmente se sienta a hablar, a caminar, caminan mucho. A veces compramos vino casero o alguna botella de ron, cuando se puede. Algunos se ponen a tocar música, eso es lo que hacen ahí desde 23 hasta casi llegando a Malecón. Allí se puede estar sin problemas, aunque una vez yo estaba en la parte cerca de Línea y vinieron unos policías y nos dijeron que teníamos que ir hacia arriba.”

Darío saca una cajetilla de Criollos y, muy desenfadado, enciende uno: “También hay personas grandes en G, digamos, de cuarenta y cincuenta años, rockeros a los que llamamos dinosaurios. El resto son tribus urbanas: freakys, repas, mickeys, que son los menos, están los skaters, que son los patinadores y normalmente están alejados para poder patinar.”

“No hay casi hippies. Muy poquitos rastas y algunos punkies. Hay otra gente que no son nada, que van ahí por curiosidad, solo para ver. No se identifican con ninguna tribu y van un día y ya. También he visto a algunos extranjeros. Puedes ir a G el día que quieras, pero normalmente se llena más los viernes y los sábados.”

Si yo te dijera una frase como “la vida en Cuba”, ¿qué palabra te viene a la mente?: “Monótona, muy monótona. No hay casi opciones”. ¿Estás hablando de la juventud o en general? “En general. Normalmente la gente hace lo mismo todos los días. No salen de la rutina”.

¿Qué crees que pueda hacerse en cuanto a opciones, por ejemplo, para los más jóvenes?: “Abrir más lugares. Aquí solo tenemos el Maxim, donde ponen rock y los Jardines de la Tropical para la música electrónica. Eso a mí me satisface, pero no a todo el mundo le gusta el rock y la música electrónica. Hay otros lugares parecidos para el regueattón, pero son lugares muy pequeños y no hay buen ambiente”.

No fumes, chico, que eres muy joven y eso no hace bien, le digo como quien no quiere las cosas. Darío permanece en silencio, con esa mirada típica de los adolescentes imposible de descifrar, pero donde se sospecha la rebeldía. ¿No te vas a reír un poquito?, anda, mira que estás saliendo muy serio en la foto. Así reclama, muy seguro de sí: “no me gusta que me tiren fotos”.

     

 


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Mairely Ramón Delgado

Dazra Novak (La Habana, 1978). Escritora. Licenciada en Historia. Tiene varias publicaciones y premios literarios. Habana por dentro es su ventana personal al mundo.

Se han publicado 13 comentarios


lili
 18/6/14 16:34

no creo que el joven este mal , no todos somos iguales cada cual tiene sus preferencias. Yo en lo personal tengo 18 años de edad , leo cualquier cosa, oigo cualquier tipo de musica , por que ahi es donde esta lo divertido "en hacer lo que te gusta hacer"

graciela
 15/6/14 23:53

hola muy bueno todo...me cuentan de que se trata la calle g???que bueno lo que cuenta el chico,poder salir sanamente,sin violencias¿¿¿o me equivoco???gracias adelante...

Danger
 13/6/14 14:33

Comparto plenamente con el equipo de CUBAHORA, y esta muy claro el objetivo que mueve este blog, solo Ricardo Gual no lo cre asi( no se porque acaso no eres cubano hermano? ); Por lo que auguro que continuen mostrando la realidad de la Cuba de hoy, esa donde es tan polémica y colorida. Por otra parte quisiera saber si Ricardo vive en Cuba.

Equipo de Cubahora
 12/6/14 12:40

Hola Ricardo Gual el objetivo de este blog no es que cada historia sea la realidad cubana en sí, sino mostrar cada semana historias de diversos cubanos, que entre todas irán armando lo que es Cuba. Cuba es hoy, junto a su gente, muy heterogénea. Cuba es este adolescente que le faltan cosas por decidir, pero también es el adolescente que le encanta estudiar y emprende una carrera, Cuba además es el joven cuentapropista, y eso no nos hace menos que otros. No tratamos de buscar malas interpretaciones es darle cabida a esa Cuba diversa que hoy late en las calles desde distintas historias de vida. Gracias por su comentario, reciba de nosotros cordiales saludos.

felipe r valera
 12/6/14 11:08

Hola Como bien han dicho lectores de otros paises la situacion no es facil para muchos jovenes en otros lados incluso en paises desarrollados, indudablemente creo q su adolescencia nosera de las peores, yo diria sera buena, yo pase la mia en Cuba en otra epoca no muy lejana de la de el y creo hoy a la vista de otros paises q he visitado , la nuestra en Cuba fue buena, teniamos musica, playa, fiestas, cconciertos y cuando no habia Juan blanco pionero de la electroacustica en Cuba organizaba para los jovenes amantes del Rock seciones gravadas en teatros , y otra cosa podiamos andar muy chicos por todo el pais con la mayor seguridad q quizas ha tenido pais alguno sobre la faz de la tierra.

ricardo gual hernández
 12/6/14 10:38

Admiro mucho las publicaciones de Ustedes y las comparto en oportunidades,creo que debian haber ilustrado la situación que existe con la juventud en la capital del país con otro ejemplo.El jovencito que ustedes muestran no es representativo,hay muchos valores que aún no se han perdido en Cuba,hay muchachas y muchachos talentosos,alegres,cultos muy bién documentados,Ustedes tienen que ir a buscar esos buenos ejemplos y publicarlos,tengan mucho cuidado con lo que publican que pueden provocar malas interpretaciones dfe la juventud cubana.No es caer en secretismo,ocultar las cosas malas,pero hacerlo con tacto,con inteligencia,no podemos publicar por publicar.

adolfo dávila
 12/6/14 0:47

Saludos desde Venezuela... este muchacho aun no sabe la suerte que tiene, en otros lugares del mundo ni siquiera puedes leer un buen libro, bien porque no sabes cómo o porque no tienes cómo... y nada de divertirte tranquilamente, aquí por ejemplo abunda la violencia delictual, se tornan las calles muy inseguras. Me encantaría que mi niño pudiera crecer en un lugar tranquilo, respetuoso de los demás y sin tanta delincuencia producida por el ansia desmedida de "tener"... vivir una adolescencia agitada "divirtiéndose" (evadiéndose realmente) no redunda en una adultez sicológicamente equilibrada, lo digo por experiencia propia... las grandes urbes deshumanizan y la vida nocturna se puede volver sumamente salvaje...

Luz Nidia Tello Ramos
 11/6/14 20:14

Tuve la oportunidad e conocer un poco de Cuba, y daría cualquier cosa por poder vivir allí y disfrutar de esa placidez de la isla, es mejor morir de viejo que morir por stress

Arístides
 11/6/14 8:37

Entro bastante atrasado al foro, pero no me perdonaría el no meter la cuchareta en este tema que parece tan polémico. Recuerdo que cuando trabajaba en los preparativos para la que fuera conocida como “la zafra de los 10 millones” en el central “Cristino Naranjo” de Cacocum (1969 – 1970), conversando con unos lugareños, me hablaban de las maravillas de la capital que ellos conocían. Uno me decía de todas las grandes atracciones de La Habana, como era, por ejemplo, el Cabaret Tropicana, y otras también bien conocidas, y le aclaraba, con referencia a Tropicana, que viviendo a pocas cuadras de ese cabaret tan conocido, pasaban meses y casi que ni pasaba por el frente, y que no era por falta de deseos, sino que mí economía familiar (relativamente no de las peores), ya con tres barrigoncitos en casa, y tal vez “enfermo” de tacañería, me hacía pensar mucho antes de gastarme uno pesos. Entonces me sale con: “Si uno en La Habana no tiene dinero, hasta parado en la esquina la pasa bien”. ¿Tendría razón? Y de las opciones de entretenimientos que existen en todo el territorio nacional, a criterio de muchos, son muy pocas. Y hasta estoy plenamente de acuerdo con esa idea, pero con que hayan más sitios “para pasarla bien”, no quiere significar que todo está resuelto. Pueden existir, pero en general dentro de la población hay una limitante, que son los bajos ingresos y el alto costo de la vida. Sin dinero o con solo unos pesos, o se queda uno en casa a ver la tele, o se reúne con algunos amigos de la cuadra para al menos entretenerse: jugando dominó, o hablando de todo un poco. ¿Es o no es?

Dazra Novak
 10/6/14 12:05

¿Monótono por "escuchar de todo y leer de todo"? Extraña opinión la de Ernesto. El ejemplo de la zafra ya es más personal, justamente como la de Darío, aunque estén a mucha distancia una de otra. Que sí hay pocas opciones para los más jóvenes, es real, también porque es difícil ubicar a este grupo etáreo que todavía no asume la responsabilidad de su vida (porque todavía no sabe cómo hacerlo). Que no se puede medir a toda la juventud por la voz de este muchacho, nadie pretendía eso, más porque a los 16 en este minuto se piensa una cosa, y en el siguiente, otra bien distinta. Saludos a los tres y gracias por los comentarios

ernesto
 9/6/14 10:36

por un solo joven no pueden catalogar a todos los jovenes cubanos, el ni siquiera tiene gusto ¨oye de todo y lee de todo¨, el monotono es él y más si vive en la habana, solo vivir es una experiencia que nunca es monotona pero los inconformes con su vida en vez de preocuparse(estudiar y hacerse alguien en la vida)se tiran al abandono y tachan todo de monotono y de sin sentido. aún con poco dinero las oportunidades pasan delente de ti , solo tienes que tener el valor de cogerlas.

el salvador
 8/6/14 17:38

pues q te digo chico, no soy cubano pero he vivido alli, tengo 27, y esa monotonia q tu describes la extraño, en mi pais no puedes convivir con esas tribus urbanas, por inseguridad y mas falta de dinero, creo q con todo y mas Cuba puedes disfrutar mucho mejor y hay mas opciones para hacerlo

Tide
 8/6/14 16:19

Monótona es y ha sido la vida, cíclicamente, y le puedo asegurar que no solo en Cuba, estimada Dazra. Ya por años, y de esos tengo una tonga, había y no había opciones de recreación o de pasarla bien, todo dependía de las condiciones económicas del país. Por ejemplo, durante la zafra azucarera, cuando todo parecía florecer, al menos en las plazas donde la vida dependía de ella única y exclusivamente (o al menos un poquito), que eran las más, se desarrollaba como una especie de carnaval que duraba tanto como duraba la molienda (o un poco más cuando las pocas veces que pagaban aquello que nombraban “diferencial azucarero”). Después del pitazo final del ingenio, se “apagaban” la lucecitas de colores, y la tristeza y la desesperanza invadían los corazones de todos. Era “tiempo muerto” y todos parecíamos morir en vida. ¡De eso no hay quien me haga cuentos! Y no es propaganda, que conste. Y actualmente pudiera existir más opciones, al menos en la capital y las cabeceras de provincias, pero eso es costoso para el estado (que si se hala una oreja no se alcanza la otra), y para los particulares, si se les permite y el capital a invertir les llega del “cielo”, pero su permanencia depende mucho de cuánto cueste el visitarlos, ya que les quieren explotar al máximo, y los con posibilidades de ser sus clientes más o menos habituales, no creo sean la mayoría. Y si no se tiene con qué, me refiero a los “arrancados” entre cobro y cobro, ¿cuáles son las opciones que les quedan? Si son capitalinos, seguir sentándose en la esquina con los socios a hablar hasta de lo impensable hasta la madrugada, compartiendo una botella de ron o vino casero con baba y todo; refrescarse de noche sentado en el muro de El Malecón si no hay un frente frío; o pasmar en la Calle G, si no llueve.

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