viernes, 19 de abril de 2024

FIART 2012: caminos entre el arte y el mercado (+Fotos)

La Feria Internacional de Artesanía despertó la vieja polémica de hasta dónde es arte o producto utilitario lo que se comercializa en este tipo de eventos…

María del Carmen Ramón en Exclusivo 22/12/2012
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La originalidad de algunos diseños despertó el interés de los visitantes. (María del Carmen Ramón / Cubahora)

Cada diciembre, La Habana acoge importantes acontecimientos culturales, que convocan a familiares y amigos de diferentes regiones del país. Cuando llega este período del año, los cubanos saben —y eso lo reconocía el escritor uruguayo Eduardo Galeano— que “el olor a cine” inunda la capital, sede del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano.  

Otra de esas citas con la capacidad de atraer multitudes culmina hoy en el recinto ferial Pabexpo. Se trata del evento más importante para artistas y artesanos que auspicia el Fondo Cubano de Bienes Culturales: la Feria Internacional de Artesanía (FIART) 2012.

A la par que ha devenido punto de encuentro entre los creadores y la población, FIART ha despertado la vieja polémica de hasta dónde es arte, producto utilitario o de valor tradicional y cultural lo que se vende en este tipo de eventos. ¿Qué patrones de calidad deberían cumplir los artículos que se comercializan? ¿Cuál debe ser el rol de un artesano en épocas marcadas por la masificación de la producción y las industrias culturales?

FIART surgió a mediados de los años 90 del siglo pasado, impulsada por la necesidad de crear una artesanía que superara el valor utilitario y respondiera a necesidades personales y ornamentales, desde una concepción artística. 

Este espacio de comercialización de los artesanos cubanos llegó a su  edición 16 y con los años ha ido consolidándose en los gustos de la población. Datos dados a conocer por su comité organizador ilustran el crecimiento del evento: se montaron 387 stands, 28 institucionales, de las diferentes filiales del país, siete de otros organismos, 285 de artesanos individuales y 85 de extranjeros, provenientes de 16 países.

Varios de los expositores que accedieron a conversar con Cubahora, en medio de una ajetreada jornada de trabajo, coincidieron en elogiar la organización de la feria.

“La organización ha superado ediciones anteriores, hemos tenido muchos visitantes, los stands están mucho mejor decorados y creo que este año ganamos en cuanto a calidad y variedad de opciones. El nivel de los productos ha estado a la altura del número de visitantes”, opinó Jorge Samaurri, artesano de la filial del Fondo de Bienes Culturales de Granma.

Asimismo, Yanet Hernández, expositora por la empresa española Cerchio Rosso, que confecciona ropa de algodón a mano, consideró: “Este año todo ha estado más estructurado, la terminación de los calzados ahora es más completa, además de que muchos de los artículos que están en exposición no se ven en las galerías de los artesanos; son modelos, colores y terminaciones diferentes”.

De ahí que, probablemente, la primera impresión de FIART 2012 ante los visitantes sean las multitudes. A pocos parece preocupar la lejanía de Pabexpo, y las colas para entrar se extienden varios metros más allá de las taquillas de ventas; mientras que, dentro de la instalación, una multitud mayor parece ávida por conocer las propuestas de artesanos cubanos y extranjeros y explora los distintos stands, intentando hacer coincidir opciones con posibilidades adquisitivas.

FIART trae consigo ofertas muy diversas, tanto por el país o artesano de procedencia, como por los materiales empleados en su confección. Ahora bien, el objetivo de “vender” parece justificar el hecho de que, junto a piezas de elevado acabado artístico, aparezcan otras que no son precisamente el fruto de la imaginación de los artistas, sino producciones industriales que vienen del extranjero, que podemos ver esparcidas por diferentes tiendas y ferias cubanas.

“En bisutería, me ha llamado la atención el hecho de que no es fundamentalmente hecha, sino comprada afuera y vendida en el país. No veo que sea como aquellos artistas que buscan el coral y lo trabajan. Hay piezas que tú ves que son arte, que al menos son confeccionadas por los artistas, pero otras son fruto de compras al por mayor”, argumentó Yanet Hernández.

Estos productos, que muchas veces se comercializan en no pocas ferias del país durante todo el año, se alejan de los objetivos con los que nació FIART y desvirtúan el concepto de artesano. Otro de los expositores, Pablo Montes de Oca, quien es graduado de artes plásticas desde el año 2008 en la Academia Eduardo Abela, considera que no se puede hablar de arte cuando se piensa en FIART. “Creo que proponemos una cerámica utilitaria, decorativa; pero no es arte puramente, para hablar de arte tiene que apreciarse otro lenguaje, otros códigos”.

Frente a la proliferación de propuestas de dudosa factura, concebidas a partir de un interés marcadamente económico, la clausura de FIART 2012 impone no pocos retos para la venidera edición. En una época caracterizada por la masificación de la producción y las industrias culturales, y donde la artesanía popular aparece ligada a las tradiciones de los pueblos, se requiere el rescate de la calidad y la creatividad de las propuestas que se llevan a estos espacios.

Manzanas “Made in Cuba”
Manzanas “Made in Cuba”. (Foto: María del Carmen Ramón/Cubahora)

Esta silla “invitaba” a sentarse
Esta silla “invitaba” a sentarse. (Foto: María del Carmen Ramón/Cubahora)

Latas de refresco se “combinaron” en piezas como esta
Latas de refresco se “combinaron” en piezas como esta. (Foto: María del Carmen Ramón/Cubahora)

Los diseños de muebles iban a la par de sus altos precios
Los diseños de muebles iban a la par de sus altos precios. (Foto: María del Carmen Ramón/Cubahora)

Lámparas para el hogar
Lámparas para el hogar. (Foto: María del Carmen Ramón/Cubahora)

Esta imagen la podemos encontrar en varias ferias de cuentapropistas en todo el país
Esta imagen la podemos encontrar en varias ferias de cuentapropistas en todo el país. (Foto: María del Carmen Ramón/Cubahora)


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