domingo, 5 de febrero de 2023

¿Por qué ganan los sandinistas en Nicaragua? (+Audio)

Oposición y prensa derechista ponen en duda la victoria popular en las recientes elecciones para desacreditar al gobierno de Daniel Ortega...

Clara Lídice Valenzuela García en Exclusivo 11/11/2022
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Cada nación y cada pueblo de este planeta donde conviven más de 6 000 millones de personas tienen absoluto derecho a escoger el sistema político que deseen, sus dirigentes y su manera de vivir. Los últimos años son un rosario de políticas de diferentes matices, que pueden ir desde el ultraderechismo hasta el socialismo y el progresismo izquierdista.

Los neocolonialistas forman un conglomerado nada desechable. Una fuerza política que busca imponer sus ideas, trazar políticas, y fomentar guerras basadas en la virtualidad informativa.

Ese movimiento global trata de demostrar la validez de sus criterios aun cuando transitan fuera de la lógica y la crítica humana.

¿A alguien le extraña entonces que las únicas elecciones políticas válidas en este mundo sean las de sus países, y que no quieran comprender que en un pequeño país como Nicaragua puedan imponerse las razones colectivas y mantener en el poder a sus dirigentes durante más de una década?

Uno de los mayores defectos del clan imperial mundial –para visibilizar un enfoque de sus maneras de imponer políticas- es la prepotencia.

El capitalismo, opinan, es un buen sistema, y los otros pueden catalogarse de dictatoriales y antidemocráticos.

En esa sarta de mentiras, conclusiones fallidas, imposiciones de regímenes, Estados Unidos (EE.UU.) no concibe que las poblaciones y sus líderes posean otras ideologías y formas de concebir la política.

Es casi lógico, entonces, que la maquinaria derechista ponga en duda la validez de procesos políticos de izquierda, o progresistas. Nicaragua, la tierra de volcanes en la región de Centroamérica, es un ejemplo de la intromisión extranjera en los asuntos internos de naciones soberanas. No le bastan a la Casa Blanca las intervenciones militares en esa pequeña nación, la guerra fomentada contra la Revolución Sandinista, las intentonas golpistas.

Ahora, el uso de los medios hegemónicos constituye una de sus herramientas ideológicas de mayor alcance.

CREAR LA DUDA

Desde que se conocieron los resultados de las elecciones municipales en Nicaragua, efectuadas el pasado domingo, los principales medios de comunicación corporativos insisten en crear dudas sobre la veracidad del proceso en que fueron electos más de 6 000 cargos, entre ellos alcaldes y concejales, muy cercanos a los intereses de la población.

La alianza Unida Nicaragua Triunfa, que encabeza el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) del presidente Daniel Ortega, se impuso en los 153 municipios del país, lo que en política significa que ese es un partido compacto y representante de los intereses nacionales.

Incluso, para sorpresa de quienes tratan de encontrar hendijas donde existe un bloque cerrado, a diferencia de las municipales de 2017, cuando el Frente triunfó en 135 alcaldías y perdió 18, esta vez la oposición quedó en cero en todos los territorios.

LAS RAZONES DE UNA VICTORIA

EE.UU. sufrió una derrota en Nicaragua cuando fracasó en la intentona golpista de 2018, con la que pretendía despojar a Daniel Ortega de su mandato. De ahí surgió un proceso de diálogo, en el que intervino la Iglesia Católica, y se integró el actual gobierno de reconciliación nacional.

Pero el país norteño no ceja en sus campañas de intrigas y mentiras sobre el proyecto inclusivo y humanitario que se desarrolla en esa nación centroamericana.

Quienes conocen la historia y la realidad nicaragüense no les extraña que la llamada dictadura de Ortega gane los comicios, tanto generales como municipales realizados los últimos 16 años, y que el comandante del FSLN sea reelecto como presidente.

En una línea de pensamiento lógico, el pueblo de Nicaragua, que vivió una dictadura derrotada por el Sandinismo, y luego de 16 años de regímenes neoliberales, conoce que el FSLN sitúa al ser humano como su preocupación mayor. Para demostrarlo, solo es preciso observar algunas estadísticas.

Antes del 2007 era prácticamente nulo el funcionamiento de sectores sociales básicos, como la vivienda, salud, educación, energía eléctrica, transporte y agua potable.

Una radiografía de lo que enfrentó el FSLN cuando ganó en 2007 muestra una Nicaragua en caos, destrozada por las administraciones neoliberales durante 16 años, postrada, sin esperanza y sin desarrollo productivo, sin red vial y sin estabilidad energética. La salud y la educación estaban privatizadas.

El gobierno revolucionario demostró que ese país funciona en una democracia participativa, y de ahí que una mayoría de la gente lo respalde en las urnas.

Desde 2007 hasta mayo de 2021, los números demuestran, por ejemplo, que la merienda escolar es servida a más de 1 200 000 niños en los centros educativos urbanos, rurales y en la zona del corredor seco; la cobertura eléctrica pasó del 54 % en el 2006 a 98.5% al finalizar el 2020 con la meta de superar el 99 % en diciembre próximo.

En cuanto a generación de energía renovable pasó del 25 % en el 2006 al 75.9% en el 2021; se entregaron 427 mil 434 títulos de propiedad y 124 mil 898 solvencias, construyeron 71 mil 376 viviendas nuevas y mejoradas, 21 mil 568 subsidios; más de 1 700 000 estudiantes lo hacen de manera gratuita cada curso: la cobertura de agua potable en zonas urbanas estaba en el  65 % y ahora en el 91 %, mientras en la zona rural del 26.7 % pasó al 55.4 %.

En este período del Sandinismo se erigieron 19 hospitales, 192 centros de salud; mejoraron más de 1 033 puestos sanitarios y 66 clínicas móviles; 178 casas maternas, entre otros logros en salud, que también es gratuita.

También se duplicó la cobertura vial al contar con 2 429 kilómetros en el 2006 y ahora 4 868 kilómetros de carreteras.

Para el analista político Jorge Capelán “la construcción de puentes que unen la región del Pacífico con la zona atlántica del país; así como grandes hospitales dotados de moderna tecnología, son algunos detalles de la gestión del Ejecutivo sandinista para restituir los derechos del pueblo” .

Fuentes oficiales confirmaron a la prensa que cuando concluya este año estará terminada la construcción de unas 6000 calles en todo el país, se entregarán 15 000 viviendas del programa Bismarck Martínez, además de la edificación de hogares solidarios gratuitos para familias vulnerables de 60 municipios.

La sociedad nicaragüense, y así lo demostró en las urnas, tiene conciencia respecto a quienes quieren destruir a Nicaragua, y quienes defenderla y construir una sociedad más justa.

Para los detractores del Sandinismo, las pasadas elecciones son una maniobra de Daniel Ortega y de su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, para perpetuarse en el poder, pero los ciudadanos comunes las consideran una reafirmación de la democracia, libre de los vicios practicados en EE.UU. y Europa. 

Es razonable que los grupos opositores se sientan aplastados ante las miles de personas que tomaron las calles para festejar el nuevo triunfo del Sandinismo y otros partidos acompañantes.

Para la vicepresidenta Murillo los nicaragüenses confirmaron su vocación de paz cuando participaron en el último proceso electoral.

PLAN DE LUCHA CONTRA LA POBREZA

Aunque son evidentes los logros alcanzados por Nicaragua bajo el mando del Sandinismo, el enfoque oficial ahora es llevar adelante el Plan Nacional de lucha contra la pobreza y para el desarrollo humano 2022-2026, presentado en el pasado julio.

El plan contiene los principales lineamientos de restitución de derechos en las áreas productiva, social, de infraestructura y desarrollo que garantizarán bienestar, paz y tranquilidad en el próximo quinquenio.

Estos lineamientos fueron dados a conocer ante estudiantes, autoridades académicas, representantes de instituciones públicas, organizaciones sindicales y medios de comunicación.

El nuevo programa posee cuatro elementos fundamentales que están reflejados en los siete capítulos del documento rector.

En líneas generales se sustenta en 12 áreas estratégicas: estabilidad macroeconómica, reforzamiento de condiciones básicas de las familias, desarrollo del talento humano, consolidación de bienes y servicios del sector público, profundización de las políticas de igualdad y equidad de género, promoción del desarrollo de la juventud, más y mejor producción, incentivación de la economía creativa, dinamización del comercio y mercados, ciudades inclusivas y resilientes, medidas ante el cambio climático, y profundización de desarrollo de la Costa Caribe Nicaragüense (zona especial de desarrollo).

EE.UU. seguirá tratando de erosionar los cimientos de la Revolución Sandinista, pues su sistema político sobrevive, en gran medida, por los afanes de someter a América Latina a sus fatales designios.

Puede gastarse, como es habitual, millones de dólares en sus planes desestabilizadores, pero le será muy difícil convencer al pueblo de Nicaragua que cambie el destino que decidió en las urnas.


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Clara Lídice Valenzuela García

Periodista


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