viernes, 19 de abril de 2024

La maldición del "champion bate"

En 50 Series Nacionales solo siete campeones individuales de bateo lograron coronar sus sobresalientes temporadas ofensivas con el título colectivo más preciado en los deportes en Cuba...

Rafael Arzuaga Junco en Exclusivo 26/03/2012
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JoseDarielAbreu
José Dariel Abreu puede ser el primer jugador en romper la "maldición" desde Amado Zamora (Juan Moreno Hernández / Cubahora)

Ningún jugador diferente de Osmani Urrutia ganó seis títulos de bateo y menos cinco consecutivos, como lo hizo entre 2001 y 2005 el jardinero de Las Tunas y los equipos Cuba, antes de retirarse con mucho por decir aún madero en ristre y estampar un .366 de promedio ofensivo, tercero más alto en 50 Series Nacionales.

Ni siquiera pudieron lograrlo Wilfredo Sánchez u Omar Linares que, indistintamente, batearon más que el resto de sus iguales en cinco torneos domésticos y establecieron dinastías en ese departamento.

Los tres son los que más veces se titularon y dominan un listado en el que aparecen muchos de los mejores del juego en Cuba desde 1962, como Pedro Chávez, Rigoberto Rosique, Amado Zamora, Michel Enríquez y Luis Ulacia, por solo circunscribir la enumeración a los que tienen en sus vitrinas más de una corona de bateo.

Sin embargo, a diferencia de El Gamo de Jovellanos y El Niño Linares, Urrutia se retiró sin ganar en un mismo torneo la corona individual de bateo y el pergamino de campeón nacional.

Las Tunas, su equipo de siempre, tenía poquísimas opciones de subir al podio y menos de dominarlo. Como en nuestro país aún es inusual jugar con más de una selección provincial, con toda seguridad ganar el campeonato no figuró en las ambiciones de este bateador, que sacrificó slugging —sobre todo producción de jonrones— con el propósito de explotar al ciento por ciento sus habilidades para lograr altos averages de bateo y embasarse como po-cos (OBP de .443, el mismo de Luis Giraldo Casanova, quinto de todos los tiempos).

Mas ganar el título de bateo y el campeonato en un mismo año, no es común aquí. Lo contrario.

Existe una maldición, parece, que consiste en vetarle el oro a la novena del beisbolista de mayor average. Pocos champions bats escapan al “maleficio”, solo siete lo exorcizaron y apenas uno, precisamente Wilfredo Sánchez, lo hizo dos veces.

WALTER Y URBANO

Edwin Walter (79-29, .367), el primero de todos, tuvo una satisfacción doble en la I Serie Nacional, de la que su novena Occidentales emergió campeona con marca de 18-9.

Similar deleite gozó Urbano González (156-56, .359) en el tercero de los cuatro campeonatos conquistados por Industriales entre la II y V Series Nacionales.

WILFREDO SÁNCHEZ

Fue Wilfredo Sánchez el tercero en alistarse en el grupo. El mosquetero, ganador del galardón en la VIII Serie, lo retuvo al año siguiente cuando compiló .351 (279-98) y Henequeneros, con 50 victorias y 16 derrotas, ganó el primero de tres títulos en la historia del team.

E hizo más, repitió la “hazaña” con otra selección, también de Matanzas. En la Serie XXIII Citricultores rindió para 52-23 (.693) y se hizo con una corona que, entre sus joyas, tenía al entonces veteranísimo Wilfredo, que bateó .385 (205-79).

FERNANDO HERNÁNDEZ

El jardinero de Vegueros Fernando Hernández produjo .376 (205-77) y lideró el departamento en la XXI Serie, misma en que Jorge Fuentes ganó por vez primera en su carrera como DT.

Después de la XXIII Serie lograron el “doblete” Omar Linares, Orestes Kindelán y Amado Zamora.

OMAR LINARES

La primera corona de su carrera, la mereció Linares en la Serie XXIV con .409 (264-108) en las filas de aquel Vegueros, que ganó por cuarta vez y, como en las tres anteriores, jugó por encima de .700 en promedio de victorias y derrotas (alguna vez habrá de dedicar un documental exclusivo a esta selección, que ganó seis títulos, con José Miguel Pineda y Jorge Fuentes, de 1978 a 1988, cuando la calidad y competitividad de la pelota cubana estuvieron en un punto bien alto).

ORESTES KINDELÁN

En 1989, Orestes Kindelán fue el MVP (siglas en inglés de Jugador Más Valioso) de la Liga Oriental. El Tambor Mayor mandó en boletos, anotadas, jonrones e impulsadas, además de agenciarse la corona de bateo con average de .402 (166-64) en la fase regular.

Kindelán fue una de las columnas vertebrales del triunfo de Santiago de Cuba, su segundo histórico, conquistado en la XXVIII Serie con marca de 29-19 en la clasificación y 5-1 en los play offs, disputados entonces, todos contra todos a dos vueltas, entre cuatro equipos, los dos primeros de cada Liga.

AMADO ZAMORA 

Ya atesoraba un título de bateo, tres campeonatos cubanos y era todo un veterano, cuando integró la nómina del mejor Villa Clara de la historia para la XXXIV Serie.

Amado Zamora entró a esta colección de ganadores al término de aquel torneo, tras sonar 66 hits en 167 turnos y promediar .395, días antes del triunfo de los Naranjas en el play off final contra Pinar del Río, para retener la corona que conquistaron en 1993.
Después del padre de Andy Zamora, ningún otro jugador llevó a su expediente los dos pergaminos en un mismo año. No ha ocurrido en los últimos 16 torneos, en los que ganaron el titulo diez bateadores y apenas cinco selecciones se ciñeron la corona de Cuba.

Si llegó la hora de volver a romper el encanto y engrosar el grupo, o no, este redactor lo desconoce. Tan solo he querido contribuir a las cábalas que ya se hace la afición, ávida del final del calendario regular y el inicio de la postemporada.

Quizás la última palabra la tengan Cienfuegos —equipo con piezas para ganar el título de la LI Serie— y José Dariel Abreu, que va camino a su segunda corona de bateo, después de agenciársela en la Serie de Oro con .453 (212-96).


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Rafael Arzuaga Junco


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