viernes, 19 de abril de 2024

En busca de la recuperación arrocera

En la campaña 2011-2012, la provincia de Sancti Spíritus tiene el compromiso de producir 116 000 toneladas de arroz húmedo...

Yainerys Ávila Santos en Clases de Periodismo 15/08/2012
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Recuperacion arrocera
Las máquinas cosechadoras garantizan el corte de arroz en la etapa "pico" de la cosecha

En la campaña 2011-2012, la provincia de Sancti Spíritus tiene el compromiso de producir 116 000 toneladas de arroz húmedo, una meta que demanda disciplina, organización y eficiencia, pero también la continuación de un amplio proceso inversionista necesario e impostergable.

Desde 1990 y hasta 2009 las inversiones en el segundo polo productivo del cereal en Cuba fueron casi nulas; sin embargo, la entrega de tierras en usufructo a partir del Decreto 259 y el desarrollo de los planes de siembra obligan a modernizar una industria que durante años se deterioró.

A juicio de Orlando Linares Morell, director general del Complejo Agropecuario e Industrial (CAI) Sur del Jíbaro, principal rector de la actividad en esta región, el ascenso que cada año se experimenta en los planes no estaba equiparado con la infraestructura industrial o los viales.

Cierto es que lo entregado al Estado aún está por debajo de las potencialidades del país y que en 12 meses se emplean cifras millonarias para adquirir el grano en otras naciones.

Producir una tonelada de arroz en Sancti Spíritus ronda los 400 dólares; adquirirla en otros mercado, más de 500. Una cuenta que bien valdría la pena sacar, si de sustituir importaciones y lograr la autonomía alimentaria se trata.

SECAR, MOLINAR, ALMACENAR

Para evitar los llamados “picos de cosecha”, una situación que pone en tensión a los trabajadores y también el cumplimiento de los compromisos, todas las fases de la cadena productiva deben funcionar de manera casi perfecta.

Si importante resulta la preparación de tierras o el corte a tiempo de la planta, significativos son también los procesos de secado, molinado y almacenamiento.

Siete industrias para el secado están activadas hoy en Sancti Spíritus, las cuales pueden recibir diariamente 890 toneladas de arroz húmedo, una cifra que disminuyó en los últimos tiempos por la falta de mantenimientos y el envejecimiento propio de la infraestructura.

Durante 2011, destacó a la AIN Camilo Meneses, director de Industrias del CAI, se recuperó un centro que hacía 11 años no trabajaba y con las labores que se realizan debe llegarse al millar de toneladas en una jornada.

Mientras, María Victoria González Majín, especialista en Inversiones, precisó que la modernización y recuperación de los molinos viene desarrollándose desde hace algunos años cuando entró en funcionamiento una nueva instalación en Yaguajay, para recibir los volúmenes crecientes del sector cooperativo y campesino de esa zona.

Las mejoras -dijo— se han extendido al Manolo Solano, Tamarindo y Las Nuevas, sitios donde se han sustituido, por ejemplo, descascaradores y básculas.

En el caso de las capacidades para el almacenamiento, tanto del arroz que debe continuar procesándose como del listo para el consumo, han aumentado considerablemente, lo cual representa una garantía para la adecuada conservación del alimento, apuntó González Majín.

Hasta la fecha, resaltó Meneses, se activaron 10 000 toneladas en seis silos metálicos refrigerados y en tres tradicionales, con los que llegaron a 17 000 toneladas y se prevé que pueda incrementarse aún más la cifra.

DE VIALES, CANALES Y OTROS FRENTES

Junto a las transformaciones que se llevan a cabo en la industria, este año se han destinado otros dos millones 500 000 pesos para los sistemas de riego y viales, frentes imprescindibles también en la producción arrocera.

Raúl Hernández Negrín, especialista para la actividad de riego, significó que entre 2011 y lo que va de 2012 se ejecutaron 30 kilómetros de caminos, cinco de canales y se trabajó en 94 obras de fábrica, lo cual le permite hoy al CAI acercarse a las normas de consumo de agua que para ambas campañas es de 453 millones de metros cúbicos.

Anteriormente, subrayaron directivos de la entidad, el Sur del Jíbaro carecía de un programa de mantenimiento para estos objetos, pero luego de su aprobación cientos de kilómetros han recibido los beneficios.

Pero no solo de inversiones y reparaciones vive el hombre, la tarea ha demandado la capacitación de los anegadores y otras alternativas.

Igualmente, la maquinaria se moderniza con la entrada desde 2010 de tractores y cosechadoras, además de los implementos agrícolas imprescindibles.

Ni las intensas lluvias de mayo y junio que perjudicaron a la provincia espirituana ni la falta de otros insumos o piezas han impedido proseguir con el desarrollo integral del arroz, un cultivo que en el ejercicio en cursos sus productores y directivos han enfrentado en mejores condiciones.

Cumplir con los compromisos establecidos continúa siendo el principal reto.


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Yainerys Ávila Santos


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