Ante las frecuentes salidas de la termoeléctrica Antonio Guiteras del sistema eléctrico nacional, por la rotura de alguna caldera, hace poco en la Red de Economistas uno de sus miembros propuso crear un grupo de innovadores, para solucionar definitivamente a nivel de país ese asunto de suma importancia.
Aunque no dudo que desde hace tiempo la Asociación Nacional de Innovadores y Racionalizadores esté inmersa en tan crucial empeño, como también lo hace en otros frentes y programas estratégicos, resulta alentador que en la plataforma de la Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba (ANEC) se reconozcan las potencialidades de la ANIR.
Tal cual afirmó a Cubahora Lidier Águila Machado, su presidente nacional, de manera proactiva la organización está presente en las ramas de la producción, de los servicios, de la docencia, la investigación e incluso en la defensa, en tanto suman más de 161 mil sus asociados.
No hay una actividad en Cuba que no tenga detrás la labor de los innovadores, más aún en estos tiempos de tantas carencias y dificultades, debido al recrudecimiento del bloqueo estadounidense y en particular a la crisis energética, lo cual obliga a todos los días buscar alternativas o soluciones que eviten mayores afectaciones a la economía y a la calidad de vida de la población.
Por eso no resulta extraño que en la implementación de las nuevas transformaciones económicas y sociales, aprobadas ahora por la Asamblea Nacional del Poder Popular, el movimiento obrero recurra a nuestros aniristas en aquellas medidas que requieran de su apoyo.
Notables impactos han tenido en los territorios sus aportes en función de incrementar la productividad del trabajo, la sustitución de importaciones, los fondos exportables, la producción de alimentos, la fabricación y recuperación de equipos y piezas, y el ahorro de recursos, fundamentalmente de portadores energéticos.
En el Año del centenario del Comandante en jefe Fidel Castro, el innovador mayor, y de la celebración del XXII Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba, la ANIR arriba en el 2026 a sus cinco décadas de creada.
Surgió el 8 de octubre de 1976 luego de que en el histórico XIII Congreso de la CTC, en noviembre de 1973, sus delegados aprobaron una Resolución para constituirla.
En el evento fundacional sus participantes rindieron homenaje al Comandante Ernesto Che Guevara al cumplirse un aniversario más de su asesinato, y por unanimidad lo nombraron Presidente de Honor de la ANIR por todo cuanto había hecho desde su condición de ministro de Industria, para que en cada centro de producción y servicios sus obreros crearan o mejoraran sus maquinarias y elevaran la productividad.
Desde entonces la asociación ha asumido prioridades definidas por el país, y las EXPO-ANIR Soluciones Cuba, que a nivel de territorio se han abierto como parte de las actividades que anteceden a la III Conferencia Nacional, han sido una muestra de la búsqueda de alternativas creadoras en decenas de empresas o sectores, para mantener en lo posible sus producciones y servicios.
Las iniciativas promovidas por la organización no sólo han mejorado la productividad, sino que también han inculcado un sentimiento de propiedad y orgullo en los colectivos laborales.
Y todo ello a pesar de que no siempre en sus fábricas, en los centros de producción y servicios los aniristas han tenido el necesario apoyo de las administraciones.
Incluso en el actual proceso de renovación y fortalecimiento de sus estructuras, en las conferencias municipales y provinciales realizadas hasta ahora, se señaló ese desafío como uno de los que enfrenta la innovación en medio de la severa crisis energética, explicó el presidente de la ANIR.
Temas en específico analizados, y que van a la cita nacional para la fecha en que se convoque, son la aplicación práctica de las innovaciones científicas y técnicas producidas por sus integrantes, y la necesidad de incrementar el estímulo moral y material hacia los aniristas.
Como decíamos, todavía es recurrente la falta de apoyo de algunos administrativos para estimular y remunerar, como establece la Ley 38 de 1982, a quienes todos los días buscan soluciones.
En tal sentido el Fondo de Innovación y Racionalización no se emplea al máximo por muchas entidades, que podrían beneficiarse de él para financiar proyectos y programas innovadores.
Al decir de Lidier Águila Machado, el presidente nacional, esta organización no es masiva pero se caracteriza por ser inclusiva, pues un trabajador puede solicitar su ingreso.
Pero no estar asociado no significa que el innovador que desarrolle una actividad, que cree un producto o aporte una solución técnica, no tenga derecho a todo lo que establece la Ley 38, precisó a Cubahora.
Esta legislación, recordó, se integró al resto de las normas jurídicas que conformaron la Ley de Ciencia e Innovación, recién aprobada por la Asamblea Nacional del Poder Popular.
Según el directivo, en su aniversario 50 la asociación se revisa en aras de fortalecer su vida interna y funcionamiento, de que esté presente en un mayor número de entidades donde no hay comités de innovadores, de no perder a aquellos asociados que por diversas razones emigraron hacia el sector no estatal, y consolidar la estimulación a esos hombres y mujeres, entre ellos jóvenes, que de manera anónima solucionan múltiples problemas.
Porque a fin de cuentas la ANIR sigue siendo una fuerza, un movimiento vital, para las urgencias y prioridades de hoy.

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