Muy lejos de Cuba y de los escenarios donde había combatido, el destacado jefe independentista cubano llegó a las costas españolas en condición de deportado. Su paso por Alicante y su posterior reclusión en la fortaleza quedan registrados en la correspondencia de Benigno Gener dirigida a Juan Gualberto Gómez, documentos que permiten reconstruir con precisión aquellos días.
El 25 de septiembre de 1880, Benigno Gener escribió a Juan Gualberto Gómez haciendo referencia a la llegada de Calixto García a Alicante:
"Calixto García ha llegado a la bahía de Alicante, donde parece desembarcará solo, siguiendo Fonseca y Soto a Barcelona, probablemente con destino Castillo de Figueras"
La noticia era breve, pero significativa. Calixto García, uno de los principales protagonistas de las luchas independentistas cubanas, había llegado a la bahía de Alicante después de los sucesos de la Guerra Chiquita. El mar Mediterráneo se convertía así en el escenario de una nueva etapa de su vida, marcada por el destierro y el confinamiento.
El Castillo de Santa Bárbara como destino
Pocos días después, el 3 de octubre, Gener volvió a referirse a los deportados cubanos y señaló expresamente el lugar donde se encontraba Calixto García:
"En Mahón, Castillo de Isabel ll, han quedado 105 deportados que salieron de Cádiz. En Alicante, Castillo de Santa Bárbara, Calixto García".
La precisión de esta anotación permite situar al general cubano en la fortaleza alicantina, mientras otros deportados eran enviados a diferentes puntos del territorio español.
El Castillo de Santa Bárbara se levantaba sobre el monte Benacantil, dominando la ciudad y ofreciendo una extraordinaria panorámica del Mediterráneo. Desde sus alturas, Alicante se extendía a los pies de la fortaleza. Para Calixto García, sin embargo, aquella posición elevada no representaba una atalaya desde la que contemplar libremente el horizonte, sino el lugar de su reclusión.
Allí estaba preso, separado de su patria y bajo la vigilancia de las autoridades españolas.
La llegada del Concordia
La correspondencia de Benigno Gener ofrece el 11 de octubre nuevos detalles sobre el traslado. En esta ocasión, explica el recorrido de la “Concordia”, la embarcación que condujo a Calixto García hasta Alicante:
"Creo que no le he comunicado el resultado del viaje de la 'Concordia' y ha sido el Siguiente: El 20 de septiembre por la tarde dejó este puerto, llegando el 23 a Alicante, donde dejo a Calixto García y a un moreno de los rendidos con el llamado Juan Espinosa. Estos dos fueron trasladados al Castillo de Santa Bárbara situado en uno de los picos más elevados de la sierra que circunda o domina a Alicante".
El relato permite seguir el recorrido casi como si se tratara de un itinerario marcado sobre un mapa. El 20 de septiembre, la Concordia abandonó el puerto. Tres días después, el 23, llegó a Alicante. Allí quedaron Calixto García y Juan Espinosa, quienes posteriormente fueron trasladados al Castillo de Santa Bárbara.
La descripción que hace Gener de la fortaleza resulta particularmente evocadora: la sitúa en "uno de los picos más elevados de la sierra que circunda o domina a Alicante". Desde aquella posición, el castillo dominaba visualmente la ciudad y el mar.
Para un hombre que había hecho de la lucha en Cuba el centro de su existencia, aquella fortaleza debió representar un escenario completamente distinto. El paisaje había cambiado, pero también su condición: de combatiente en los campos de Cuba había pasado a ser un prisionero en tierras españolas.
Un prisionero en las alturas de Alicante
La imagen de Calixto García en el Castillo de Santa Bárbara encierra un fuerte contraste. El hombre que había recorrido los campos de Cuba al frente de tropas independentistas se encontraba ahora confinado en una antigua fortaleza española, lejos de su patria y de los escenarios de la lucha.
A sus pies estaba Alicante; frente a él, el Mediterráneo. Pero más allá del horizonte se encontraba Cuba, la tierra por la que había combatido.
El castillo, elevado sobre el monte Benacantil, ofrecía una posición privilegiada para contemplar la ciudad y el mar. Sin embargo, para el general cubano aquellas alturas no significaban libertad. Eran los límites físicos de su cautiverio.
La documentación de Benigno Gener permite rescatar este episodio de la vida de Calixto García desde una perspectiva íntima y poco conocida. No se trata solamente de conocer que fue deportado a España, sino de identificar el lugar concreto donde estuvo recluido y reconstruir las circunstancias de su llegada.
Las tres comunicaciones de Gener —del 25 de septiembre, del 3 de octubre y del 11 de octubre de 1880— forman una pequeña secuencia documental. Primero, la llegada a la bahía de Alicante; después, la identificación del Castillo de Santa Bárbara como lugar de destino; finalmente, los detalles del viaje de la Concordia y del traslado desde el puerto hasta la fortaleza.
Una historia escrita desde las cartas
Las cartas de Benigno Gener tienen además el valor de mostrarnos cómo circulaban las noticias sobre los deportados cubanos en España. En unas pocas líneas aparecen barcos, puertos, castillos, nombres y movimientos de hombres que habían quedado separados de Cuba.
Entre esas referencias aparece Calixto García.
La sobriedad de las cartas contrasta con la dimensión humana de lo que narran. Una frase basta para registrar su llegada; otra, para señalar su destino; una tercera, para explicar cómo fue trasladado hasta la fortaleza. Son datos aparentemente sencillos, pero juntos permiten reconstruir uno de los episodios menos conocidos de la vida del general cubano.
Su presencia en Alicante fue, dentro de su larga trayectoria, un episodio de cautiverio y destierro. Pero gracias a estos testimonios podemos recuperar la escena: septiembre de 1880, la bahía de Alicante, la llegada de la Concordia y, finalmente, el ascenso hacia una fortaleza que dominaba la ciudad.
El Castillo de Santa Bárbara, que durante siglos había sido una posición defensiva sobre Alicante, se convirtió entonces en el escenario de un capítulo de la vida de uno de los grandes protagonistas de la historia independentista cubana.
Desde aquellas alturas, Calixto García estaba físicamente muy lejos de los campos de Cuba, pero no necesariamente de la causa que había defendido. El cautiverio podía imponer distancia, pero no borraba una trayectoria de lucha que continuaría marcando su vida.
Y así, entre los muros de una fortaleza española y frente a las aguas del Mediterráneo, quedó registrado un capítulo singular de su historia: Calixto García, combatiente por la independencia de Cuba, convertido en preso del Castillo de Santa Bárbara de Alicante.

Términos y condiciones
Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.