"La mujer es una Revolución dentro de la Revolución" —como afirmó el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz—, y en Holguín nació una mujer que a día de hoy lo demuestra.
El rugido de los motores en la pista no la intimida; para ella, es el sonido de la libertad y del deber. Idailys Palacios del Valle, a sus 35 años de edad, rompe los estereotipos: es la única mujer piloto de la Base Aérea del Ejército Oriental.
—¿Cómo y cuándo nació su pasión por la aviación?
—Fue algo inesperado. Todo comenzó en 2006, durante mi época en la Escuela Militar Camilo Cienfuegos. Se realizó una comisión médica para estudiantes de 11no. y 12mo. grados. Fui por probar, sin saber mucho a qué me enfrentaba. Superar ese chequeo riguroso, donde de más de 100 alumnos solo aprobamos 14, fue el primer paso de un camino que no estaba planeado, pero que terminó siendo mi vocación.
—¿Cuánto influyó su familia en esta decisión?
—En mi familia nadie tenía relación con la vida militar, salvo mi papá en el MININT, pero en otra rama. Fui a hacer las pruebas por curiosidad, siempre fui una niña atrevida, así que no tuve miedo a las alturas. Fue un salto al vacío porque en aquel entonces no existía tanta formación vocacional. Me enfrenté a lo desconocido y lo abracé.
—Ser piloto militar requiere una exigencia extrema. ¿Cuál fue el mayor reto en sus inicios?
—Definitivamente, el salto en paracaídas. Ese fue el filtro decisivo durante el primer semestre en el Instituto Técnico Militar (ITM). Si no lo superas, no pasas a la especialización técnica. La presión es enorme, pero aprendí que, si te preparas bien y te enfocas, el miedo se transforma en seguridad.
—Es una de las dos únicas mujeres que pilotean helicópteros militares en el país. ¿Cómo ha sido ganarse el respeto en un entorno históricamente masculino?
—La única forma de ganarse el respeto es a través de la preparación, cumpliendo con los deberes funcionales y conociendo tus derechos. Si demuestras capacidad técnica y profesionalismo en la cabina, el género pasa a un segundo plano. He tenido que enfrentar subestimaciones, claro, pero la mejor respuesta siempre es el trabajo bien hecho.
—¿Qué se siente estar viendo Cuba desde el cielo?
—Al principio, la concentración es total en los procedimientos, pero una vez que dominas la aeronave, el vuelo se convierte en una experiencia emocionante. La aviación de helicóptero es muy exigente; realizamos rescates en tierra y agua, participé en la extinción del incendio del Parque Alejandro Humboldt y en misiones de apoyo al MININT en la lucha antidrogas. Es una responsabilidad constante que requiere nervios de acero.
—¿Cómo maneja el estrés en situaciones complejas?
—Te enfocas, la preparación técnica es la que te permite actuar cuando surge una emergencia. Además, nunca vuelo sola; cuento con un equipo sólido. Esa confianza mutua es clave.
—¿Qué significa para usted ser referente de empoderamiento?
—Es un orgullo enorme, la mujer cubana ya ocupa espacios en todas las esferas. A las jóvenes que tienen sueños que parecen "imposibles", les digo: prepárense, insistan. La vía son las escuelas militares, pero si el camino se cierra, busquen otras formas de entrar, no se desanimen.
—Más allá del uniforme, ¿quién es Idailys?
—Soy mamá, hija y compañera. Tengo una niña y cuando llego a casa tras las guardias largas, enciendo el carbón y atiendo a mi familia como cualquier otra mujer cubana. Mi motor es mi familia, quienes me brindan todo el apoyo para seguir mi profesión cada vez que aterrizo.
—Si pudiera definir con una sola palabra lo que siente cada vez que aterriza de regreso a su provincia, ¿qué palabra utilizaría?
—Usaría dos, como decimos casi todos los militares cuando retornamos de realizar una tarea: misión cumplida.
Idailys Palacios es, en esencia, la síntesis de la mujer cubana actual: capaz, tenaz y profundamente comprometida. Mientras su labor garantiza la seguridad y soberanía desde las alturas, su vida cotidiana entre la familia y las tareas del hogar nos recuerda que la independencia de una mujer no está separada de la ternura.
Sus vecinos la vemos regresar a su casa al atardecer, tras haber surcado los cielos de nuestro archipiélago, sus esfuerzos y logros son un claro ejemplo de que la Federación de Mujeres Cubanas ha cumplido su objetivo histórico: pavimentar el camino para que, como Idailys, muchas otras sigan escribiendo la historia de este país, ya sea desde la tierra o como es el caso, a muchos pies de altura.

Términos y condiciones
Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.