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martes, 3 de marzo de 2026

¿Y ahora qué?

Así coinciden en preguntar fieles lectores de la prensa cubana, además de estudiantes de Periodismo, y los profesionales que distinguen al formato impreso como una opción más para desarrollar las necesarias transformaciones en el modelo de gestión económica de los medios de comunicación...

José Luis Alvarez Suárez en Exclusivo 02/03/2026
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¿Y ahora qué?
Desde muy temprano en la mañana miles de personas en todo el país esperaban en los estaquillos la llegada de la prensa. (Fernando Medina Fernández / Cubahora)

El 2 de marzo de 2026 suma a las habituales heridas de la población cubana una medida condicionada por los efectos del bloqueo del gobierno de los Estados Unidos. Los periódicos de cada provincia y el municipio especial Isla de la Juventud suspenden su edición impresa semanal y los rotativos de alcance nacional ajustan su versión en papel a solo un día de la semana, con distribución fijada para los martes.
Estos ajustes no deben cargar con un matiz apocalíptico, pero, sí es válido reservarse el derecho a la preocupación, en medio de un difícil escenario informativo y comunicacional.
Personas de la tercera edad que han ganado a base de constancia el calificativo de “fieles lectores” enfrentan este desafío que pudiera llega a afectar también su percepción de sentirse acompañados. El motivo adicional de salir de casa en las mañanas a visitar el estanquillo y adquirir el periódico queda aislado, además de la minuciosa lectura de este y posterior debate entre contemporáneos o no. Algunos asiduos a las páginas del deporte, la política internacional y los hechos que marcan nuestro andar como nación.
“¿Y ahora qué?” es la misma pregunta que hacen estudiantes universitarios, porque aunque parezca que hay un divorcio entre la prensa plana y la juventud, son varias las excepciones. Entre las páginas de un diario han encontrado sus paradigmas en el gremio, el estilo y las temáticas a seguir. En suma, las primeras prácticas laborales correspondientes a la asignatura de Periodismo Impreso establecen conexiones directas con lo que es posible hacer en esas edades. Se ha visto a familiares de periodistas en formación surcando el monte o la ciudad para tener en sus manos la nota, la crónica o la entrevista junto a una firma cercana que significa superación y progreso.
Al interior de las redacciones el reto se multiplica. Después del anuncio de las medidas, cada colectivo ha desarrollado encuentros para reorganizar los compromisos laborales y de cara a los públicos. Ya trascienden algunas estrategias como, por ejemplo, potenciar la idea de la multimedialidad con amplias posibilidades a través de plataformas digitales. En casos particulares, hasta se continuarán elaborando los archivos PDF con el diseño tradicional y, aunque estos no pasarán por el poligráfico, serán impresos en menor escala y archivados en Centros de Documentación con el objetivo de preservar la memoria histórica de la etapa.
Habrá que adaptarse en medio de los tropiezos propios de la situación. No sabemos cuánto puede postergarse en el tiempo la baja disponibilidad de combustibles derivada del cerco imperial o el abastecimiento de papel para las imprentas. La orden ejecutiva firmada el 29 de enero por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, obstaculiza los suministros de petróleo a Cuba y desestabiliza por lógica el funcionamiento habitual de todos los sectores de la sociedad.
Urge entonces la articulación con otros medios como la radio y la televisión para informar desde la perspectiva de los periódicos. A los colectivos que perciben bienestar y estimulación tras el experimento en la transformación del modelo de gestión económica de los medios de comunicación cubanos, corresponde continuar con ímpetu aprovechando al máximo las prestaciones de la web y la red de redes, de forma general. Y en esos espacios virtuales y la academia habrá que potenciar asimismo la formación de nuevos profesionales.
En Cuba se recuerda todavía cómo a finales del siglo pasado, al comenzar el llamado "Período especial", hubo que hacer ajustes en la impresión, circulación y distribución de la prensa. Entonces, no se hablaba de transformación digital, pero aunque existen hoy alternativas para superar estas dificultades impuestas por el enemigo, la batalla contra la desinformación adquiere nuevas dimensiones ante los apagones por déficit de generación eléctrica.
En quienes acompañan la vida de los adultos mayores y tienen teléfonos móviles y otros dispositivos con conexión a Internet también queda la esperanza y la responsabilidad de ayudar a cruzar el puente hacia ese otro complicado y necesario universo del conocimiento.

Mientras tanto, una vez a la semana, lo escrito tendrá que emular para ser parte de la edición impresa de los tres periódicos de alcance nacional, desde la pertinencia de los temas y la calidad de la redacción. Momento oportuno para no descuidar tampoco el perfeccionamiento de la labor periodística ni los mecanismos de distribución de ejemplares.


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José Luis Alvarez Suárez

De Los Bungos de Cuba a la gran ciudad, de la Universidad de Oriente a la Universidad de La Habana o de la Radio y Televisión nacionales al Periodismo Hipermedia. Estamos aquí y ahora con la motivación principal de captar y contar las esencias del proceso de Formación Vocacional y Orientación Profesional en la sociedad cubana. Marcan nuestra agenda las historias de superación personal, las verdades sobre el estudio, profesiones y oficios, y mercado laboral. Para el intercambio puede comentar los textos, escribir al correo jose.luis@cip.cu y seguir las cuentas en redes digitales de la revista Cubahora y el proyecto Vocaciones Cuba.


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