jueves, 22 de febrero de 2024

Candil del clip: cinco años de un empeño descolonizador II

Develar los modos  en que los  videoclips consumidos por nuestros jóvenes  hacen   culto al “tener” sobre el “ser"...

José Ángel Téllez Villalón
en Exclusivo 02/11/2023
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Santiago Feliú
Alimentar el orgullo patrio será siempre el principal antídoto contra la ola colonizadora que nos empapa.(Cubadebate)

En estos cinco años de Candil del clip, la música, los músicos  y los videoclip cubanos  han sido objetos, protagonistas  o  pretextos para nuestros ejercicios de opinión. No llegan a ser la mitad, pero superan el tercio de las entradas En el 2022, de  los 48 textos publicados,  una veintena tuvieron como  centro conmemoraciones, noticias o personalidades de nuestro país. Fue este, un propósito declarado desde la  fundación del blog   y consecuencia de una convicción: alimentar el orgullo patrio, la fe y el amor en lo cubano y en lo que brota aquí, será siempre el principal antídoto contra la ola colonizadora que nos empapa.

Sobran  las  motivaciones para acercarnos a nuestro devenir  por cauces entretejidos con versos  y acordes, de épica y lirismo, de patriotismo expresado en melodías.   Desde que nuestra nacionalidad abrió sus ventanas al mundo  se ha  contado y cantado a Cuba personificada mujer, por un impulso romántico y   porque se lo fueron ganando en la manigua, como musas mambisas. Bajo el sol refulgente, Patria y  amada fueron lo mismo, hemos reiterado en la serie de trabajos  titulados: De amores, canciones y mambises. Desde una mirada histórica y en la búsqueda de recurrencias, como de que en Cuba, cultura y emancipación van siempre juntas.

Comenzamos por la primera bayamesa, la cocreada por Francisco Castillo Moreno, Carlos Manuel de Céspedes y José Fornaris de Céspedes, inspirada por la hermosa Luz Vázquez. A apropósito, comentamos el video de “La Bayamesa”, realizado por Joseph Ros y reconocido en los Lucas del 2019.

Otra de las canciones inspirada por una mambisa fue la criolla  “El mambí” estrenada el 21 de marzo de 1912, y compuesta por el insurgente camagüeyano  Luis Casas Romero. Canción que versionara el inolvidable trovador Santiago Feliú y motivó al videoclip más integral de los Lucas del 2021, el realizado por  Roly Peña y Alejandro Pérez.

Diversos ha sido los   acercamientos  a “lo cubano” musical,   semblanzas, reseñas, entrevistas, notas críticas y hasta  ensayos resultantes  de sistemáticas observaciones, estudios e investigaciones. Ya por el estreno de un video musical o el lanzamiento de  un disco, a razón del Día del Son, del Día de la Cultura Nacional, o de  la Fundación del Movimiento de la Nueva Trova. Por el mismo latir, compartimos nuestro sentir ante los fallecimientos  de Juan Formell, José Luis Cortes,  Pupy Pedroso y Vicente Feliú.

A las propuestas de Raúl Torres y del dúo Buena Fe, dedicamos varios trabajos. Por el valor estético de su obra  y por su intencionalidad de ser cronistas de nuestro tiempo, de nuestras glorias y cotidianidades. Con un manifiesto compromiso con nuestro proyecto social, razón por la que han sido blancos de los  ataques de una  jauría que engorda con odio,  resentimientos y dinero del enemigo.

Por igual, comentamos sobre el quehacer de los talentos que emergen, defendiendo, con frescura y contemporaneidad,  lo que somos y hemos sido  en el panorama musical. Recuerdo las notas sobre Cimafunk,  Brenda Navarrete,  Jorge Luis Pacheco (Pachequito) y  los de La Cruzada liderada  Gustavo González.  

 

 

En agosto del 2022 inauguramos el formato de podcast, con  una entrevista a Daya Aceituno directora de la sui generis Banda Municipal de Boyeros. Fue este  el primer paso en aras de  explorar nuevas posibilidades de llegar a más lectores, por las más diversas vías.

Atentos a los que se cocina  en nuestro país y   los modos de representarnos en el videoclip cubano, realizamos varios trabajos con valoraciones generales y más particulares de los videos  nominados y premiados en los Lucas. Los últimos años, aprovechando la posibilidad de visualizar la inmensa mayoría  de los videoclip presentados en el programa televisivo y que optan por los reconocimientos. En la condición de miembro del Jurado, a solicitud de su director Orlando Cruzata, que supo de mi por algunos textos publicados en Candil.

Hemos apuntado contra la mirada folclórica y colonialista de nuestra realidad. Como la del documental Buena Vista Social Club,  de la octava saga de Rápido y Furioso y de tantos videos que circulan por ahí. Esa que reduce  todo un archipiélago a La Habana y está a sus más descascaradas y ruinosas fachadas. Una Cuba vintage , a lo  Annie Leibovitz para Vanity Fair, de sepias y sucios ocres, como el reino del “bailoteo y la sensualidad. O una postalita  sesgada por la nostalgia a La Habana prerrevolucinaria.
Tan en contraste con esa “alegoría a la sociedad cubana actual” que es “Mi casa.cu”,  metáfora visual protagonizada por el cantautor Tony Ávila y dirigida por Alfredo Ureta, merecedora  del Premio al Mejor Video del año, Mejor Dirección de Arte (Niels del Rosario), Mejor Producción (Susel Ochoa) y Mejor Video de Trova de los Premios Lucas del 2018. Una Cuba ecléctica, simbolizada por paisajes más íntimos, a través de sus anhelos, impulsos y movimientos, de los objetos y atributos más guardados en la casa, la  de la familia cubana.
Cuando ha hecho falta, este espacio se ha constituido en trinchera, campo de análisis de la  guerra cultural que se nos hace y de la  instrumentalización de  intérpretes populares. De cubanos doblegados por el macartismo miamense  como Gente de Zona, Yotuel  y Descemer Bueno    o  de extranjeros presionados   como Melendi  y los renegados a participar en el San Remo Music Awards.

En tal sentido, profundizamos desde disímiles aristas, el uso de la música y de los músicos en las revoluciones de colores acontecidas en  Europa y en el  medio Oriente, como antecedentes paradigmáticos de lo que  se pretendió repetir   en nuestro país.  Como unas de las proyecciones de la lucha de clases en el campo cultural.
Disputa que impacta en los cuerpos y las mentes de nuestros jóvenes, que se manifiesta  en sus posturas y comportamientos, ya de manera nítida o más veladas.

Seguirá siendo un propósito, indagar y develar los modos  en que ciertos  videoclips consumidos por nuestros hijos, allegados y vecinos  reproducen la subjetividad “capitalística”,  por su  culto al “tener” sobre el “ser”, al ser rico como único modo de ser libres y felices.  Por igual, los que atentan  contra los valores del Socialismo,   denigran la dignidad, los  vulgares y misóginos serán oportunamente  criticados. El anhelo   es que más lectores nos acompañen en el empeño.



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José Ángel Téllez Villalón

Periodista cultural


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