Una crisis asmática se refiere a un momento en el que las vías respiratorias se inflaman y se estrechan, lo que dificulta la entrada de aire a los pulmones. En este episodio, los músculos alrededor de los bronquios se contraen y se genera una mayor producción de mucosidad, resultando en síntomas como dificultad para respirar, silbidos al inhalar, tos fuerte y una sensación de opresión en el pecho. Las crisis pueden ser provocadas por alergenos, humo, infecciones en el sistema respiratorio, ejercicio, cambios bruscos de temperatura o estrés.
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¿Cómo se manejan estas crisis asmáticas en los cuerpos de guardia?
En los servicios de urgencias, las crisis asmáticas son atendidas de forma expedita para prevenir que la dificultad respiratoria se agrave. El primer paso del equipo médico es analizar la gravedad del episodio observando la respiración, la frecuencia cardíaca, el color de la piel y el nivel de oxígeno en la sangre. Asimismo, se le pregunta al paciente sobre sus síntomas, cuánto tiempo han estado presentes y su historial de asma o alergias, para determinar el tratamiento más adecuado.
En la mayoría de los casos, se administran broncodilatadores inhalados a través de nebulizaciones o inhaladores con espaciadores, ya que estos fármacos ayudan a dilatar las vías respiratorias y facilitar la circulación del aire. Cuando la crisis es moderada o grave, se incorporan corticosteroides para reducir la inflamación en los bronquios y favorecer la recuperación. Además, se monitorea de manera constante la respuesta del paciente para verificar si hay mejoras en la respiración tras el tratamiento inicial.
Si el paciente presenta niveles de oxígeno bajos, se proporciona oxigenoterapia para asegurar una adecuada oxigenación del cuerpo. En situaciones más críticas, donde hay un gran esfuerzo respiratorio o la dificultad para respirar persiste, puede ser necesario hospitalizar al paciente y ofrecer vigilancia intensiva. En algunos casos, se administran medicamentos adicionales por vía intravenosa y se brinda soporte respiratorio especializado.
Una vez que la crisis asmática está bajo control, el equipo de salud instruye al paciente sobre el uso adecuado de los medicamentos, las recomendaciones para evitar desencadenantes y la relevancia del seguimiento médico. También se aconseja mantener el tratamiento preventivo prescrito y acudir de manera urgente a un servicio médico si se presentan señales de alerta como dificultad respiratoria extrema, coloración azulada en los labios o dificultad para hablar con normalidad.
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