El amor está:
- En el libro dedicado.
- En la persona que recuerda exactamente eso que mencionaste que te gustaba –al vuelo– en una conversación, meses atrás.
- En el abrazo que detiene el tiempo y, a la vez, desata dentro una tormenta.
- En el hijo que te dice: «Yo tengo que crecer y ser un hombre grande para cuidarte la vida».
- En el baile despreocupado, en la sala de la casa, con una canción bien mala.
- En el poema que encuentras por casualidad y parece que fue escrito para lo que estás sintiendo.
- En la carcajada que te sale cuando deberías regañar a tu hija.
- En ese minuto cuando un libro te hace llorar.
- En la fascinación por una canción que acabas de descubrir, y que escuchas hasta el cansancio.
- En el mensaje que te pide: «avísame cuando llegues».
- En la flor que te regalan cualquier día, solo porque sí.
- En los rituales diarios: el café, la conversación, el tan solo estar juntos en silencio.
- En quien te cuida cuando estás enferma, cuando estás triste.
- En quien te escucha.
- En sentirse conmovido por la belleza, en cualquier momento del día, y pensar que solo por eso vale la pena vivir.
- En la gente que habla y hace con pasión, como si no existiera la amargura.
- En la comida de nuestra mamá.
- En los amigos con quienes puedes compartir audios larguísimos, y stickers de circulación limitada.
- En los romerillos (y todo lo hermoso que no se compra ni se vende, que está al alcance de la mano, que sana).
- En mirarse al espejo y sonreírse, y no querer cambiar nada.
- Consulte además: El detalle

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