jueves, 25 de julio de 2024

Sí, fabricar joyas es un trabajo divertido

Me gusta mucho la arquitectura, las artes plásticas y como ahora son tridimensionales, miro sobre todo los colores de la pintura, expresó Mayelín...

Mairely Ramón Delgado
en Exclusivo 15/02/2015
1 comentarios

Mayelín tiene 43 años, nació en La Habana y vive en el barrio de Buena Vista. Estudió Técnico Medio en Telecomunicaciones y al terminar comprendió que no le gustaba hacer rutina, que su parte creativa le demandaba otra actividad. “Para mí fue muy duro, no me encontraba. Yo tenía unos 20 años más o menos. Dejé el trabajo y empecé a estudiar Historia, por dirigido, en la Universidad. Intenté muchas cosas.”

Si por algo se advierte la presencia de Mayelín en un lugar público, es por su desenfado. Espontánea y creativa, siempre abierta a sugerencias, tanto como a la sonrisa fácil y la ausencia total de prejuicios. Me dice que lo que pasa en su barrio le sirve para su trabajo, de ahí que los títulos de las obras que expone pueden salir de una letra de los Van van o de Regueattón o del último chiste que le ha contado algún vecino.

“Estábamos en plena crisis del período especial y un merolico del barrio me dijo, te voy a dar un trabajo, vas a soldar unos aros de cobre y te pagaré un peso cubano por cada uno. Mientras más hagas, más te pago. Así empezamos, yo y un novio que tenía en ese momento, que estudiaba grabado en San Alejandro. Ese fue el inicio.”

“Mi novio dijo, bueno, ya que estamos haciendo esto, vamos a abrir un negocio y arreglaremos prendas. Cuando se fue a España me quedé con una mesa de joyería, con la decisión de vivir sola y el hecho de tener que vivir de algo. Dije, no voy a seguirle rompiendo las joyas a todo el barrio, porque en realidad yo no sabía hacer aquello, yo mejor voy a hacer cosas que me gusten, joyas que me gusten, que vea lindas como para ponérmelas yo. Ahí empecé, y ya han pasado veinte años.”

“Empecé fijándome en revistas de moda, en cosas que me gustaban, cosas muy simples, porque yo no he tenido estudios. Las figuras geométricas siempre han sido la base. Las mezclo, las conjugo, las repito. Me gusta mucho la arquitectura, las artes plásticas y como ahora son tridimensionales, miro sobre todo los colores de la pintura. Todo me provoca, las herramientas, las bicicletas, todo me provoca una idea.”

“Yo uso todo tipo de materiales. Me aprovecho de todo tipo de cosas, he trabajado con madera, con plata, cobre, titanio, con oro, con perlas, piedras semipreciosas, con botones antiguos, ahora con acrílicos. Me dejo llevar por lo que me esté sucediendo, por lo que encuentre, papel, nylon, hilo, canutillos, alambre, a todo le encuentro un sentido. Ahora mismo, por ejemplo, tengo unas piezas que hice para Factoría Habana que son de juguetes reciclados. Hice una pieza que se llama Básico, dirigido y no básico.”

¿Influye en algo vivir en Buena Vista? “¡Cantidad! (risas) ¡Eso es lo que más me nutre! La música, las cosas que dicen, la creatividad que tienen, son supercreativos, los refranes que dice la gente, por ejemplo, hay uno que dice Ven y cómprame que en la bodega no hay, son frases muy divertidas y eso influye también en los títulos de mis colecciones. El barrio es colorido, la gente se viste con colores fosforescentes. Las mujeres son atrevidísimas, las uñas, las lycras, eso me gusta, el regueattón.”

¿Usan ellos las prendas que tú haces? “No, ellos solo las ven bonitas. Aunque últimamente se han acercado a mí, pero dicen, ah, esas son cosas tuyas, son locas.” ¿Y por qué no usas joyas tú? “Porque no me gustan las cosas recargadas, me gustan mucho las ropas, llamar la atención con colores y texturas. Pero además de que me veo recargada cuando me pongo una joya, no las quiero rayar, porque prefiero que se vendan, y si me las pongo… ¡después tengo que repulirlas!” (risas).

¿Y cómo se siente ver a alguien usando tus prendas? “¡Ah, lo más rico es cuando las compran! (risas) No, serio, lo más bonito es verlos cuando se interesan, ver la gente que te dice, asere, qué linda está esa pincha. Eso es lo que más me gusta. Y me da alegría cuando las veo puestas, es algo muy bonito.”

“Ahora mismo tengo cosas expuestas en Fábrica de Arte, pero a veces expongo en el Fondo de Bienes Culturales, que son más comerciales. Como en Fábrica cambian las exposiciones, pues yo cambio la idea de lo que quiero mostrar, no me gusta repetir, me parece que los artistas cambian, con una línea de trabajo, claro, pero cambian las ideas y evolucionan. Entonces me gusta ir cambiando, yo creo que también va con mi personalidad.”

“He hecho varias cosas. En el Museo de Artes Decorativas hice algunas piezas con semillas. Hice una con materiales reciclados, con hilo, como piezas más de arte, con alambre, hilo, cristales, corcho. Últimamente me he acercado mucho a las artes plásticas y me interesa que sea más de arte, porque hacer piezas repetitivas también me aburre, y no va con mi estilo. Me gusta que las piezas tengan otro valor.”

¿Y qué piensas de lo que está usando ahora la gente? “Me gusta mucho lo que usan, sobre todo la gente del barrio, la gente más popular, más común, es como kitsch. Tengo una idea de hacer con esas piezas kitsch algo revolucionario, mezclarlas, aplastarlas, hacer otro tipo de piezas. Pienso que la gente aquí está creciendo a todo nivel, los cubanos son inteligentes y atrevidos en todo sentido. Se ponen unos colores impresionantes, este país tiene tremendo swing, ¡los cubanos tienen tremendo swing y no se dan cuenta!” (risas).

“Estamos creciendo en todo sentido, la gente ya ve el arte de una manera diferente, incluso la joyería la ven de una manera diferente. Hay gente a la que le gusta mucho mi trabajo, hasta las cosas más raras le atraen y las otras, las comerciales y convencionales, tiene su cosa también, son populares y tienen su gracia. Yo no me las pondría nunca, pero me gustan también. Me gusta verlas en la gente.”

“Yo, hasta lo más cheo lo veo atrevido, tan atrevido y tan gracioso. Lo que hay es que cambiarle el sentido. Cómo lo miras, cómo te lo pones, a lo mejor de una cosa chea puede salir algo interesante.” Y si yo te pidiera una palabra para resumir este trabajo de fabricar formas para adornar el cuerpo de otra persona, ¿qué palabra sería? “¡Divertido! ¡Eso es lo que más me gusta a mí, divertirme, por eso mis pinchas son tan divertidas!”


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Mairely Ramón Delgado

Dazra Novak (La Habana, 1978). Escritora. Licenciada en Historia. Tiene varias publicaciones y premios literarios. Habana por dentro es su ventana personal al mundo.

Se han publicado 1 comentarios


juan miguel
 28/7/19 13:18

por su puesto que es una obra bien estudiado  la labor del joyero,la especialidad debe ser cada vez mas elegante y artistica en las creaciones de nosotros los joyeros y para esto se necesita investigacion,recursos e interes,como tambien presupuesto economico para tener todo lo que se necesita  en la elaboracion de una pieza.

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