jueves, 25 de abril de 2024

El jardín de la Loynaz en el celuloide

Desde el séptimo arte y dentro del Festival de Cine de La Habana, dos jóvenes animadores cubanos celebran el aniversario 110 del nacimiento de la prestigiosa escritora cubana Dulce María Loynaz…

Maya Ivonne Quiroga Paneque en Exclusivo 09/12/2012
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La luna en el jardín
La luna en el jardín, Yemelí Cruz y Adanoe Lima.

Desde el séptimo arte dos jóvenes animadores cubanos celebran el aniversario 110 del nacimiento de la prestigiosa escritora cubana Dulce María Loynaz, una de las principales voces dentro de la poesía lírica cubana y universal.

Adanoe Lima y Yemelí Cruz tomaron como punto de partida la novela Jardín, de la Premio Cervantes de 1992, para discursar sobre la soledad en medio de la parafernalia tecnológica que ha traído consigo la modernidad.

Muchos especialistas señalan que la novela Jardín es precursora de la actual novelística hispanoamericana. No en balde, Dulce María fue electa miembro de la Academia Nacional de Artes y Letras en 1951 y de la Real Academia Española de la Lengua en 1968.

Al decir de la autora de Poemas sin nombre, Jardín es “la historia incoherente y monótona de una mujer y un jardín.” En ella Dulce María Loynaz narra la historia de Bárbara, una doncella de elevada sensibilidad, encerrada entre las cuatro paredes de su casa.

Jardín deviene símbolo de la mujer que ansía alcanzar la libertad, luchar contra ataduras, convenciones sociales y trabas que le impiden la felicidad, un tema por el cual lucharon las feministas en todo el mundo.

El ambiente de esa casa y su jardín es recreado con gran acierto por los dos jóvenes de los Estudios de Animación del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos.

A través de las técnicas de animación 2D y 3D lograron captar la esencia de la casa que Dulce María describe como rodeada de una selva, casi en su estado primigenio, un bosque tupido pero de gran belleza natural.

Para la crítica especializada Jardín es una novela autobiográfica pues las características de ese idílico paraíso salvaje coinciden con el jardín de una casa, hoy casi destruida, que se ubica en el Vedado habanero, justo en la intersección de la calle Línea y 16.

Bárbara, la doncella salvaje, es una suerte de alter ego de Dulce María Loynaz, a quien el deber obligó a contraer nupcias con su primo Enrique de Quesada, pese al gran amor que sentía por Pablo Álvarez de Cañas, cronista social de los diarios Excelsior y El País.

La unión con Pablo solo pudo consumarse en el otoño de la poetiza, cuando ella decidió tomar las riendas de su vida. Sin embargo, ni con ese matrimonio Dulce María pudo ser enteramente feliz. Pablo emigró a los Estados Unidos en 1961 y solo regresó a Cuba gravemente enfermo para morir en 1972.

La luna en el jardín, es el animado cubano que concursa dentro de ese apartado en la edición 34 del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano. En solo 9 minutos se concretó un sueño largamente acariciado por Adanoe Lima y Yemelí Cruz.

A la formación en las artes plásticas de ambos autores, se suma la esmerada investigación histórica, a través de fotografías que les posibilitaron a los jóvenes animadores recrear los vestuarios, peinados y arquitectura de la época en el cual se centra el corto de animación.

Otro de los aciertos del animado es devolver a los cubanos, mediante la marioneta modelada en la técnica del stop motion, a una Dulce María Loynaz, joven, delgada, estilizada.

La misma mujer transgresora que escribió poemas capaces de sonrojar a un párroco o de trazar en un cuaderno escolar su Bestiarium, con humor, frescura y sencillez que a la vez resulta magistral.

Las imágenes cinematográficas de La luna en el jardín, donde se contraponen la vorágine de la vida cotidiana y la poesía del jardín, son subrayadas por una excelente selección musical. La Camerata Romeu, con Zenaida Romeu al frente, regala una magnífica interpretación del Adagio, de Alejandro García Caturla.

Quién sabe qué secreto regocijo hubiera sentido Dulce María Loynaz si tuviera la posibilidad de apreciar en la pantalla grande cómo el fruto de su poética cobró vida gracias a la portentosa imaginación de Adanoe Lima y Yemelí Cruz, dos jóvenes del siglo XXI quienes, haciendo uso de las armas del lenguaje cinematográfico, dialogan con la novela escrita entre 1928 y 1935.

Por lo pronto, les deseamos suerte a esta pareja de animadores cubanos. La competencia está muy reñida. Casi 30 dibujos animados procedentes de nueves países luchan por el coral en el concurso de animación del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano.

Cuba es representada en ese apartado además por el cortometraje animado Lavando calzoncillos, de Víctor Alfonso.


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Maya Ivonne Quiroga Paneque

Periodista, locutora, guionista y directora de radio y televisión


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