La exposición personal de Alejandro Lescay Hierrezuelo reabre la Galería La Celosía de la UNEAC en Guantánamo y propone un diálogo sobre la soledad, el silencio y la condición humana.
Hay obras que no se limitan a ser contempladas: interrogan. Permanecen frente al espectador como una presencia silenciosa y lo obligan a mirar hacia zonas de sí mismo que con frecuencia prefiere mantener ocultas.
En esa dimensión se instala Limbo, la muestra personal del artista visual santiaguero Alejandro Lescay Hierrezuelo, inaugurada el pasado 22 de agosto en la Galería La Celosía de la sede provincial de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).
La exposición marcó, además la reapertura de este espacio galerístico, tras un período de reparaciones y se integró a las actividades conmemorativas por el aniversario 65 de la UNEAC.
Su llegada a Guantánamo prolonga un recorrido iniciado en otras provincias cubanas y confirma el interés que despierta una propuesta visual construida desde el contraste, la introspección y la fuerza expresiva del dibujo.
El lenguaje de la oscuridad¸ las piezas de Limbo se desarrollan en una paleta esencial: blanco y negro. Lejos de resultar una limitación, esta elección potencia el dramatismo de las imágenes y convierte cada trazo luminoso en una revelación.
Sobre extensos fondos oscuros emergen rostros, cuerpos y figuras que parecen habitar un territorio suspendido entre la certeza y la incertidumbre.
La muestra reúne obras de diversos formatos realizadas con la técnica del scratchboard, procedimiento de intenso carácter dibujístico que permite rasgar la superficie para descubrir la luz. A este conjunto se suman trabajos elaborados con acrílico y pigmento blanco sobre lienzo, piezas que conservan la apariencia del grabado y amplían las posibilidades matéricas de la exposición.
“Limbo” no describe un lugar físico, sino un estado interior. Sus personajes parecen atrapados en un instante de espera, enfrentados al abandono, la soledad y la necesidad de encontrar un sentido. Algunos dan la espalda; otros sostienen una mirada ausente o contienen un grito que nunca llega a pronunciarse. El cuerpo como memoria.
En la obra de Alejandro Lescay, la figura humana funciona como un territorio abierto a múltiples lecturas. El retrato, presente de manera protagónica, no busca únicamente reproducir un rostro: intenta revelar sus silencios, sus heridas y aquello que se oculta detrás de la apariencia.
Cada personaje parece llevar consigo una historia incompleta. Las obras pueden leerse como fragmentos de una película sin palabras, una sucesión de escenas donde la narración ocurre a través de los gestos, las posturas y los contrastes entre la claridad y la sombra. En ese universo visual, el espectador no recibe respuestas definitivas; participa en la construcción del significado.
La figuración, una constante en la trayectoria del artista, adquiere aquí una dimensión más reflexiva. El cuerpo deja de ser solamente una presencia representada y se convierte en la huella de una época marcada por la incomunicación, la vulnerabilidad y las preguntas esenciales del ser.
Una galería que renace; la inauguración de Limbo tuvo un significado que trascendió el acontecimiento expositivo. Con ella, La Celosía recuperó su función como espacio de promoción y apreciación de las artes visuales en Guantánamo, luego de las labores de recuperación emprendidas tras los daños ocasionados por el huracán Melissa. El proyecto fue posible gracias a la colaboración entre el Comité Provincial de la UNEAC, la Dirección Provincial de Cultura y la Fundación Caguayo de Santiago de Cuba. La presencia de autoridades, artistas y miembros de la organización acompañó una jornada en la que la creación visual se integró al programa por el aniversario de la UNEAC.

Términos y condiciones
Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.