viernes, 19 de abril de 2024

Jazz en La Habana

Uno de los festivales de Jazz con más prestigios del mundo, donde se dan cita exponentes del genero a nivel nacional e internacional...

Rafael Lam Marimón en Exclusivo 20/12/2012
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Jazz Plaza 2012
Abre sus puertas hoy el Jazz Plaza 2012.

La Habana, en los inicios del siglo XX, acogió muy favorablemente al jazz. Se sabe que su entrada se remonta a la ocupación militar en 1898 y aún después de su retirada en 1902, el país comenzaron a inundarlo de música foránea.

Esta invasión musical vino acompañada del cine y el turismo; las orquestas venían a llenar una demanda creciente de ciudadanos estadounidenses residentes y visitantes.

Durante los años 20 aparecen en La Habana numerosos cabaret, hoteles de lujo, casinos y suntuosos club de la nueva burguesía, donde se presentaban las bandas de jazz que tocaban “música de la buena sociedad” (Society music).

Se ponen de moda los estilos musicales del one-step, two-step, fox-trot, charleston, diseñando la llamada “era del jazz” ; en 1917 se hace la primera grabación fonográfica de jazz. Muchas de las bandas de moda de aquellos tiempos no eran verdaderamente auténticas.

En el libro de Osvaldo castillo Faílde, titulado Miguel Faílde, leo que “Las quejas eran continuas y ardorosas —sobre todo en la capital- y ya en 1916 los ritmos extranjeros monopolizaban los reinados del Euterpe y Tepsicore, proliferando los sitios donde se relegaba a un segundo plano el danzón por el jazz. El danzón solamente mantenía su vigencia en sociedades de negros como El Pilar y el Liceo de Jesús del Monte. En todas partes se escuchaban nuevos tipos de modelos de orquesta (jazz bans), que llevaban nombres extranjeros, tocando música foránea y desplazando nuestros tipos de orquestales como la “charanga” con nuestra música vernácula”.

El two-step
¿A dónde vas cubanita,
Empapada de sudor,
En los brazos de ese yankee
Corriendo por el salón?
¿Estás bailando? ¡Mentira!
Bailar no es martirizarse,
Bailar es cosa mejor;
Es moverse suavemente
A los sones del danzón.
   
La moda resultaba “chic” y mucha de la aristocrática juventud esnobista seguía ese corriente. Pero, el son siempre viene a salvar la música cubana y es así como los sextetos y septetos de sones, a partir de 1920 se enfrentan en posición de resistencia ante las invasiones del exterior.En 1929 el son se “marida” con el danzón y crean el danzonete, ese nuevo ritmo fue una verdadera explosión musical.

Danzonete, prueba y vete,
Yo quiero bailar contigo,
Al compás del danzonete.

En la década de 1940 ya la música logra un nuevo desarrollo, aparece el Danzón-Mambo de “Nuevo Ritmo” que fue creado e impulsado por los hermanos Israel y Orestes, los “Cachaos”, con la Orquesta de Arcaño y sus Maravillas.

Ya el loco genial Dámaso Pérez Prado, venía experimentando esas raras músicas, pero con la adición del “Iyesá”, y un verdadero potaje musical jazzeado. Entonces para fines de la década de 1940, genera el estruendoso mambo que puso patas arriba al planeta, la primera bomba atómica musical de aquellos tiempos en el mundo.

Para la década de 1950 llega el cha cha chá, un baile sin igual que bailó hasta la Reina Isabel. Se trataba de una música (como después fue el Pop que resultó un sombrero que le sirvió a todo el mundo. Todos estos ritmos detuvieron como “muro de contención” a las invasiones del jazz.

A la larga muchas de las agrupaciones de jazz tuvieron que echar mano a un instrumento de percusión cubana, para incluir números nacionales en el repertorio. Por lo general se adicionada un güiro y un a paila para los danzones, para los sones se empleaba los bongó y la tumbadora.

Un testigo de la época Alejo Carpentier asegura que fue el violinista, Max Dolin, la primera música de jazz que se oyó en Cuba, al frente de su grupo, a mediados de la década de 1920.

Otro testigo especial fue Armando Romeu Marrero (hermano de Antonio María Romeu), uno de los pioneros de la radio y las grabaciones musicales. Armando llegó a ser director de algunas de las mejores bandas de Cuba: Bellamar, Tropicana, Orquesta Cubana de Música Moderna.

Armando me contaba en su residencia del reparto Almendares que “muchos directores de EE.UU. venían a contratar músicos cubanos de jazz. Los cubanos eran muy buenos lectores de música”.

En Cuba existieron bandas famosas, además de las ya mencionadas donde dirigió Romeu, agregamos la Cosmopolita, Hermanos Castro, Casino de la Playa, Hermanos palau, Germán Lebatard, Orquesta Gigante, Havana Casino de Leonardo Timor, CMQ, Riverside, Sabor de Cuba de Bebo Valdés, Ernesto Duarte, Banda Gigante de Benny Moré y muchas de los grandes cabaret de hoteles.

Tropicana fue, a principios de la década de 1950 el centro de las descargas de jazz, “en Tropicana mi padre tocaba de todo —cuenta Chucho Valdés-, lo mismo Rapsody in blue que a Mozart, un guaguancó o un jazz, él siempre me dijo que el mejor músico era el que mejor o el que más tocara, era el que tocara bien y fuera más completo”.

Por su parte, Leonardo Acosta escribe que “en primer lugar hay que mencionar las jam session o “descargas” de jazz de los domi ngos por la tarde en Tropicana, a principios de los años cincuenta, organizadas por nuestro primer verdadero baterista de bop Guillermo Barreto, con el respaldo del director artístico Alberto Ardura, entusiasta del jazz y copropietario del cabaret. La entrada era libre y no se expendían bebidas de ningún tipo”.

Las descargas de Tropicana la formaban los integrantes de la mejor orquesta de aquellos tiempos la orquesta de Tropicana dirigida por Armando Romeu. Los músicos eran: Bebo Valdés (piano), Alejandro Vivar

“El Negro” (trompeta), Rafael Palau “Tata” (saxo tenor), Fernando Vivar (c0ntrabajo), Guillermo Barreto (batería). Un quinteto muy cohesionado.

El Club 21, el Maxim´s, el Southland (Casablanca), Pigalle, Havana 1900 (donde asistía a menudo Tito Puente), sede del Club Cubano de Jazz.

Entre 1956 y 1958 se grabaron antológicas jazz session (descargas), por músicos estelares de Cuba: Chico O’Farril, Israel López “Cachao”, Bebo Valdés, Peruchín Justiz, Walfredo de los Reyes, Richard Egues, Guillermo Barreto, Gustavo Tamayo, Chombo Silva, Marcelino Valdés, Tata Güines, Francisco Fellove, Julio Gutiérrez.

La invasión de jazzistas y percusionistas cubanos a los EE.UU. lleva capítulo aparte, en la década de 1940 músicos como Mario Bauzá, Frank Grillo “Machito, Alberto Socarrás, Mongo Santamaría, Chico O Farrill, Graciela, Miguelito Valdés, Antobal, Chano Pozo, impusieron el “Latin Jazz” (afrocubano).

Tanto los músicos cubanos que emigraron a Nueva Orleans en la etapa de la colonia, como los músicos que siguieron instalándose en Nueva York y Los Ángeles dejaron una huella musical en los orígenes y evoluciones del jazz, imponiendo el llamado el “toque latino” (cubano).


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Rafael Lam Marimón


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