jueves, 25 de abril de 2024

Renacer del espíritu

La reconstrucción mamaria, procedimiento estético-quirúrgico que se realiza en el país a las víctimas del cáncer de mama, le brinda a la mujer el retorno a su imagen física y más...

Ana María Domínguez Cruz en Exclusivo 03/02/2012
19 comentarios
Cáncer de mamas
Cáncer de mamas

Cáncer de pulmón, de próstata, de colon, de piel, de esófago, de mama… laceran vidas cada año y se convierten en una de las principales causas de mortalidad a nivel mundial. Arrojan pronósticos lamentables como que, de no mediar intervención alguna, 84 millones de personas morirán por su causa desde el 2005 y hasta el próximo 2015, según ha calculado la Organización Mundial de la Salud.

Es por ello que, a partir de una iniciativa de dicha institución, cada 4 de febrero se celebra el Día Mundial contra el Cáncer, jornada en la que se le hace frente común y se promueven medios para aliviar a sus aquejados, teniendo en cuenta que la prevención de la enfermedad y el aumento de la calidad de vida de ellos es lo principal.

Precisamente, en defensa de la calidad de vida de quienes ya padecen las consecuencias de este mal, nuestro país dirige esfuerzos, tecnologías y recursos para garantizarla. Un ejemplo claro de esto es la posibilidad de reconstrucción mamaria que se ofrece en nuestro país, específicamente en los Hospitales Oncológico y Hermanos Ameijeiras de la capital, para las mujeres a quienes se les diagnosticó cáncer de mama y ya fueron sometidas a la cirugía conservadora o a la mastectomía radical modificada (MRM).

Según refiere el doctor Braulio Mestre Fernández, oncólogo del Hospital Oncológico de La Habana, ya es un logro de la medicina cubana realizar estos dos tipos de procederes quirúrgicos que, en oposición a la mastectomía radical que se realizaba antes, permiten conservar los músculos al extraer la porción de la mama afectada.

“Ambos procederes —que se realizan luego de someter a la paciente a sesiones de quimioterapia si es necesario reducir el tamaño del tumor— ameritan no solo el desarrollo de estudios de mamografías y radiografías y otros análisis, sino también el consentimiento de la paciente y sus capacidades reales, de acuerdo con el lugar donde resida, de recibir radioterapia”, agregó.

Lamentablemente, insiste el especialista, en los últimos tiempos ha aumentado el número de pacientes cada vez más jóvenes con este padecimiento, lo que responde a muchos factores de riesgo, modificables y no modificables, que inciden en él.

“La condición genética, es decir, el potencial hereditario, sobre todo si la progenitora lo presentó a una edad temprana; la aparición de la primera menstruación con menos de diez años, la menopausia tardía y la propia condición de ser mujer, son factores no modificables de alta incidencia, pues aunque los hombres también pueden presentar cáncer de mama, solo un uno por ciento de ellos lo refiere.

“La nuliparidad, es decir, la no tenencia de hijos o sí tenerlos después de los 30 años, decisión cada vez más frecuente en la mujer contemporánea, influyen también notablemente en la aparición de un cáncer de mama”, explicó Menéndez Fernández.

Por ello, este tipo de cáncer trasciende como la segunda causa de incidencia y la primera en mortalidad de la mujer cubana, acota el doctor, y ya no puede asumirse como una enfermedad loco-regional sino sistémica y con profundas implicaciones desde el punto de vista físico, psicológico y emocional para la “nueva mujer”, teniendo en cuenta que el seno para la mujer es la identificación externa más importante de la feminidad, símbolo de su atractivo físico para ella y para el hombre.

¿MILAGRO FEMENINO?

Desde hace cinco años y gracias a la aprobación de un proyecto del Ministerio de Salud Pública, es posible que la mujer, una vez operada, luzca nuevamente su busto, con el empleo de prótesis mamarias de material aloplástico —gel y silicona— que se importan al país de manera estable y que hasta el momento no está demostrado que produzcan efectos dañinos para el organismo.

La doctora Lenia Sánchez Wals, especialista de primer grado de Cirugía Plástica y Caumatología y miembro del equipo del Servicio de Cirugía Reconstructiva del Hospital Oncológico de La Habana afirma que la mujer, luego de dos años de haber sido intervenida quirúrgicamente —período en el cual se sometió a quimioterapia y/o radioterapia— con resultados satisfactorios en los análisis complementarios, la mamografía y radiografía de la mama no afectada y sobre todo, con una probada estabilidad emocional, si así lo desea, puede optar por una reconstrucción mamaria.

Este procedimiento, con una duración de un año o más, añade la doctora, puede realizarse por diferentes técnicas, en dependencia de la disponibilidad del tejido resultante y de las características individuales de cada caso.

“Si la paciente conserva su músculo pectoral y no ha recibido, luego de la MRM, sesiones de radioterapia, se le puede reconstruir la mama mediante el método de la expansión tisular en primer lugar y luego de este, colocarle la prótesis. En otros países se emplean expansores permanentes, pero aquí se le coloca un expansor a la paciente de 300, 400 ó 500 cm3 y se le infiltra de 40 a 60 mililitros de solución salina cada semana, a través de una válvula accesoria en la línea axilar, que garantiza la expansión de la piel.

“Al cabo de dos o tres meses se retira el expansor y se coloca una prótesis de manera definitiva. Luego de igual período de tiempo realizamos la reconstrucción del pezón con colgajos locales, empleando anestesia local y después se reconstruye la areola mediante el método quirúrgico con injertos o con la técnica del tatuaje”, detalló Sánchez Wals.

—Si, por el contrario, la paciente no conserva el músculo pectoral…

—En ese caso o en el de que sí haya recibido radioterapia, el procedimiento de la reconstrucción es diferente. No se emplea la expansión, sino que se realiza por colgajos miocutáneos, mediante la microcirugía, por la unión de las arterias y venas de un lugar con las arterias y venas del otro lugar, es decir, por anastomosis vascular.

“Es necesario que la mujer no sea fumadora, ni diabética, por ejemplo, y se valora el método a emplear en dependencia de si ha tenido descendencia o no. Una mujer sin hijos, es decir, sin haber experimentado el parto o sin presentar piel del abdomen sobrante, amerita una reconstrucción mamaria por el método de los colgajos miocutáneos dorsal ancho, que consiste en desinsertar el músculo dorsal ancho de la espalda, rotarlo hacia delante, alimentándose por una arteria, y luego de garantizarle piel y volumen a la mama ausente, colocar la prótesis.

“Si la mujer ya ha tenido hijos o tiene abdomen sobrante, se puede recurrir al método que denominamos TRAM abdominal, es decir, colgajo miocutáneo transverso del recto del abdomen, a través del cual se reconstruye la mama con tejido propio de esta zona del cuerpo y la elevación del músculo recto del abdomen”, pormenorizó la especialista.

Todos los procedimientos, en tanto quirúrgicos, implican riesgos —aclaró— pero el beneficio para la mujer es extraordinario. La mama es el órgano de la sexualidad y la sensualidad de la mujer por excelencia, símbolo de su femineidad. Con estas intervenciones, altamente costosas en otras naciones y totalmente gratuita en la nuestra, la elevación de la autoestima y la estabilidad psicológico-emocional de la mujer está perfectamente asegurada. “Es, más que una reconstrucción mamaria, el renacer de su espíritu”, concluyó la doctora.


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Ana María Domínguez Cruz

"Una periodista cubana en mi tercera década de vida, dispuesta a deslizar mis dedos por el teclado".

Se han publicado 2 comentarios


Ernestón
 4/2/12 11:49

Me solidarizo con todas esas personas que tienen cáncer.

JUAN DAVID
 4/2/12 8:24

JOVENES DECUBA

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